|
Es un Ministerio más de la Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada |
Palabras de Vida
www.evangelio 1 2 3 .org |
LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar. |
|
Sermón en el día de Jesús 3 de julio de 2005 Título: Amarás a tu prójimo Biblia: Filipenses 2:5-8 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 5. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6. el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7. sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8. y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Siempre nos sorprende cómo en los distintos rincones de la Biblia encontramos las respuestas a la problemática de las iglesias. En 1 Corintios 2:4-5 dice: y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Pues encuentro con cada cristiano, me vienen con preguntas y discusiones que no llegan a ningún lado ni dan provecho. Y esto da lugar a discusiones entre los creyentes, entre iglesias. Son discusiones sin fin, temas que se discuten entre dos personas, cada uno con una idea firme y discute con el otro sin ceder un centímetro. Incluso se llega a discusiones acaloradas. Es extraño, algo que nunca fue así, el evangelio de Jesucristo no fue predicado de esta manera, pero fue provocado por los hombres. De por qué ustedes hacen de esta manera y no según la nuestra, por qué no se predica, porque no estudian, de quién tiene más amor, qué es el amar, amar al prójimo, de cuál es el ministerio de la iglesia, sobre el bautismo, el día de reposo, el Espíritu Santo. Entonces alguien utiliza la estrategia más conocida, el de ser víctima, ser el más débil. Así piensa que tiene todos los derechos y nos exigen: ¿por qué tú no puedes amar? Son discusiones tan inútiles, pero los cristianos han utilizado este método, han aprendido a hablar muy bien, para las discusiones, pero para nada más. Mas yo quiero hablar de algo más, no para tomar parte de quién tiene razón o quien no. Mas bien, quiero adentrarme un poco más y tratemos de ver por qué surgen las discusiones. Y por qué por lo general se termina diciendo que el segundo mandamiento es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Con este mandamiento nos exigen que no critiquemos los errores ni las maldades. Sino que todo debe ser cubierto de perdón y de amor. ¿Será que Jesús nos enseñó esto desde un principio? ¿O simplemente es un engaño del error? El Señor Jesús nos ha dado dos mandamientos que han englobado toda la enseñanza de la Biblia: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (San Mateo 22:37) Es verdad que tenemos discusiones acerca de cómo amar correcta y celosamente al Señor nuestro Dios con todo el corazón, y con toda el alma, y con toda la mente. Mas hoy nos abocaremos un poco al segundo: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y cuando esto lo hagamos correctamente sabrán que también estarán cumpliendo con el primero. Pues si el mandamiento de amar al prójimo como a ti mismo se cumple correctamente se vuelve al primero, a Dios. Amarás a tu prójimo Verdaderamente este es un tema que ha entrado en conflicto de las discusiones, porque el creyente más nuevo siempre quiere estar en el lugar del que recibe el amor y el antiguo siempre tiene que estar en el lugar del que ama. Siempre se busca quien es el más débil, el más nuevo; entonces, cuando se establece y se identifica, ninguna discusión es válida, sino se quiere aplicar: soy el más débil, y tú tienes que amarme, debes perdonarme y no criticarme, ni enseñarme correctamente pues la Palabra de Dios respecto al pecado es duro. Y esto se ha generalizado tanto que, cada uno desea tomar primero el lugar de víctima. Cuando se ha establecido como víctima, todo cuanto hace de bien o de mal, todo lo que cumple y obedece de la palabra o deja de cumplirlo tiene su razón y su causa. Por tanto, no puede ser acusado de nada. Es una manera de expresar: ¡Por que soy niño, débil, víctima, puedo seguir pecando, puedo cometer errores todos los días y tú tienes que comprender y perdonarme! Pues la Biblia dice: amarás a tu prójimo… Instantáneamente se convierte en los eslabones de una cadena larga, cada uno busca quién está por encima de él, y desea recibir el amor y el perdón. Y claro, en el último lugar del eslabón superior está el pastor. Por ello, aquel pastor quien se atreve a utilizar la Biblia para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia: ES EL MALO, quien no ama a sus ovejas más pequeñas y débiles. Que debería ponerse una soga al cuello y tirarse al mar. Así, las más débiles, las que se sienten víctimas han cazado al que enseña, al que redarguye, en perseguidor. Y ¡por supuesto! han aplicado estrictamente las palabras de Jesús: Amarás a tu prójimo. Esto se ha ido repitiendo una y otra vez, los miembros, las ovejas se han ido manifestando y protestando, al cabo de un tiempo, se ha vuelto normal. Es buen pastor aquel que habla de cosas que las ovejas desean escuchar, aquellas que no las incomoda, que no compromete, que no acusa de pecado. Con el transcurrir de los días y años, el pastor mismo se ha ido convenciéndose de esta realidad y nunca predica algo según las palabras de Dios, para no ofender a las débiles ovejas y piensa que esta “tranquilidad” es el Reino de Dios. Todo lo “filtra” para que el oído de las ovejas no sean lastimadas. Y ahora hay una nueva generación de pastores quienes han crecido dentro de este ambiente enfermizo de “ovejas débiles”, por ello, en su nueva posición de “pastores de ovejas débiles” ni siquiera notan la diferencia. ¿Será que esta es verdaderamente el sentido de las palabras de Jesús? por último, ¿a qué extremo hemos llegado? ¿A dónde se ha ido el poder del Espíritu Santo, las señales y los prodigios? Llegamos a tal extremo del error, que si Jesús viniera hoy en medio de nosotros con su evangelio, Jesucristo tampoco podría reprochar de algo, pues él también caería en este mandamiento: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Las creyentes y las iglesias han llegado a crear una religión nueva, no la que dice la Biblia, sino una inventada según los deseos profanos de los hombres supuestos “nuevos cristianos”, donde ni Dios, ni Jesús, ni el Espíritu Santo puede imponer, ni ordenar; no pueden gobernar porque no tienen derecho. Y allí en donde la Palabra de Dios no tiene orden ni poder, no es más que la sinagoga de Satanás del cual habla el Apocalipsis. Esta es la sabiduría humana que ha ido sobreponiéndose al poder de Dios. Amarás a tu prójimo Como dije antes, cada creyente, no quiere amar sino desea ser amado y asume el papel de pequeño, de débil, de víctima. Incluso existen aquellos que aman a los más pequeños, mas no quieren amar más, no quieren amar a sus pares. Y cada uno busca su ubicación de débil-fuerte, novato-experimentado. Luego todos se vuelcan sobre el pastor para recibir el amor. Hoy la palabra de Dios nos da verdaderas revelaciones de qué manera tenemos que amar. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó de sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Así como Jesús pudo despojarse de su gloria para venir al mundo y llevar nuestros pecados. ¡HAYA EN VOSOTROS ESTE SENTIR! Nos dice la Biblia. Hoy ustedes ya no son niños, no son débiles en muchos aspectos, no son ignorantes, sino tienen conocimiento, comenzando por el conocimiento de Jesucristo, incluso en algunos aspectos son más adelantados que otros, son mejores que los creyentes de mucho tiempo. Entonces, nadie puede decir que definitivamente soy menor, salvo aquel que hoy creyó en Jesús. Cuando dice: amarás a tu prójimo como a ti mismo, no existe quién es mayor ni quién es menor. Fuera de mí, todos ustedes son mis prójimos. Y eso mismo ocurre con todos. Ahora, de por qué tú no puedes amar a tu prójimo como a ti mismo, es otro asunto. Antes que nada, que si no puedes amar a tu prójimo significa que no puedes ver a ti mismo verdaderamente. Mas recuerden, que siempre estamos hablando de amar al prójimo según los términos bíblicos, no los humanos como habitualmente están haciendo. El amar al prójimo como a ti mismo, según la Biblia, se tiene que aplicar los versículos 5 al 8. Es decir, yo soy David. Entonces la palabra se aplicaría así: HAYA, PUES, EN TI, DAVID, ESTE MISMO SENTIR QUE HUBO TAMBIEN EN CRISTO JESUS. ¿Qué significa esto? Que yo tengo que despojarme de mi orgullo, de mi soberbia, de mi pensamiento y la opinión que tengo respecto a esa persona inclusive, de toda la gloria que tengo para amar. Mas este amor, nunca es solamente hacia abajo, hacia el más débil, hacia el más pequeño, sino con el conocimiento que tengo en Jesús, es hacia todos los sentidos. Por eso, aquel que ama al prójimo como a sí mismo, siempre cumple el primer mandamiento antes que nada: amar a Dios sobre todas las cosas. Pues nunca puedes utilizar el argumento de amar al prójimo como a ti mismo, quebrantando los mandamientos de Dios, nunca puedes amar al prójimo cometiendo pecados ante Dios. Por eso dice: COMO A TI MISMO. Es decir: Así como tú eres celoso personalmente en guardar los mandamientos respecto a Dios, tú tienes que amar a tu prójimo dentro de las líneas de las leyes de Dios, porque sino iría contra ti mismo respecto a Dios. O sea, para amar al prójimo no puedes cometer un pecado contra Dios. No puedes condenarte tú ante Dios pecando para amar al prójimo. Pues, estarías pecando e irías en contra del Primer Mandamiento. Tú, hoy siendo creyente, ¿cometerías un pecado para ser condenado al fuego del infierno? ¿Dejarías el paraíso de Dios para irte al infierno por amar a un prójimo contrariando los mandamientos del Señor? ¡Claro que no! Pues, esto es amarse a sí mismo. Por consiguiente, cuando amas al prójimo siempre tiene un límite: nunca traspasar la frontera de los mandamientos de Dios y estás olvidando de tu fe en Jesucristo. Por esto mismo Jesús dijo: y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (San Mateo 10:28) Haya este sentir de Cristo Jesús Jesús vino al mundo, vino como el que sirve, amarnos hasta el fin, la muerte. Mas nunca quebrantó las leyes de Dios. Por eso, el Padre dijo desde el cielo: “tú eres mi hijo en quien tengo complacencia.” Para eso, él amó, él perdonó, él enseñó lo correcto, él corrigió lo erróneo, también él juzgó según la Biblia, condenó la maldad y los malvados, hizo claramente diferencia entre el bien y el mal. Nunca permitió que la debilidad o el mal gobernara ni venciera a la Palabra de Dios. O sea, nunca amó fuera de la Biblia, nunca amó quebrantando las leyes de Dios. Sino fue un fiel cumplidor. Incluso, él mismo a la hora de la muerte en cruz, cumplió cada una de las profecías, y murió según todas las exigencias de la Biblia. Dio pan al pueblo, a cinco mil hombres, a cuatro mil hombres, mas fue para enseñar que él era el pan del cielo que vino para salvar a los hombres. Mas los hombres que buscaban la comida al día siguiente Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. (San Juan 6:26) Jesús enseñó siempre según la Biblia, y cuando lo hizo muchos dijeron: al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. (San Juan 6:60-63) Para que tú puedas amar a tu prójimo, tienes que despojarte y llevar la cruz como Cristo Jesús lo llevó. Sacrificarse, despojarse, llevar la cruz, sufrir por los hermanos, mas siempre “dentro” de la Biblia. Siempre según los mandamientos, pues nunca puedes pecar para amar a tus hermanos. Eso sería ir en contra de tu fe. Cuando tu hermano está engañando, está robando, está adulterando, está cometiendo fornicación tras imágenes. ¿De qué manera amarás? ¿Dejarás que siga haciendo ese mal pues eso es amar? ¿Es ese el concepto de amar? ¿Por qué es tu familiar? ¡No! No los puedes amar porque están pecando, y tú, si amaras al prójimo: le dirías que es pecado y que tiene que arrepentirse. ¡Esto es amar al prójimo como a ti mismo! Sino estarías participando tú mismo de sus pecados. ¡Siendo atalaya no estarías tocando la trompeta de alarma! Y la sangre de esa persona será sobre ti. Conclusión: Jesús, siendo Dios, no estimó el ser igual a Dios, ni se aferró a ello. Se despojó a sí mismo. Se hizo siervo. Se hizo semejante a los hombres, se humilló a sí mismo. Obedeció hasta la muerte y muerte en cruz. Pero nunca cometió pecado. Hoy siempre tenemos excusas para no hacer, para no amar, para no ser fiel, excusas para no amar al prójimo. Siempre estamos discutiendo para ver quién tiene la razón. Mas el verdadero evangelio no está en las discusiones, sino en hechos y obras. En demostración del Poder del Espíritu Santo. Y Jesús fue el primero en mostrarnos el camino. Hoy tú también, antes de buscar quién te ame, antes de congraciarse con personas que están bien contigo, despójate a ti mismo primero. No te aferres a lo que eres, ni por lo que hayas sido, no porque eres novato, ni porque eres antiguo. Tienes que despojarte primero, tienes que hacerte siervo, tienes que bajar de tu condición de hombre para ser servidor, como Cristo. Humillarte primero, perdonar primero. Tienes que morirte primero, sin que el otro te lo pida. ¡Acción! Y no discusiones. El que muere no habla, el que muere primero no discute. Si está muerto, cómo puede discutir. Y cada día debemos morir. Si Jesús dijo: no te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (San Mateo 18:22). Significa que todas las setenta veces siete, tienes que morir en la cruz primero, como Cristo. Hoy no hay excusas para que digas: TU TIENES QUE AMARME PRIMERO. Si estás diciendo: ¿Por qué tengo que amar si el otro no me ama? ¿Por qué tengo que amar si ni sabe que existo? AUN ASI HAY QUE TENER ESE SENTIMIENTO QUE HUBO EN CRISTO JESUS. No puedes aferrarte a nada, sino solamente tomar la cruz de Cristo. Mas ningún amor que quebrante las leyes de Dios, que están escritos en la Biblia puede considerarse amor. Por eso, Jesús jamás amó de esa manera. ¿Desechas a Dios para amar a tu prójimo? Por eso, el primer paso para amar es conocer bien la Palabra de Dios, porque es necesario aprender de qué manera Jesús amó. E imitar el amor que el Señor tuvo y aprender de la forma que él aplicó la Biblia. Conocer bien a Dios para amar con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas primero. Entonces sabremos verdaderamente qué es amar al prójimo. Y lo haremos correctamente. Que Dios te bendiga.
Es libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús “de gracia recibisteis, dad de gracia.” Pero está usted comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En ese caso necesitará una autorización por escrito. |
||
Informes sobre esta página: webmaster@evangelio123.org
Copyright © 2003-2005 Palabras de Vida,
www.evangelio123.org
|