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Sermón en el día de Jesús 19 de junio de 2005

Título: Crisis de Identidad

Biblia: Hebreos 10: 35-39

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

35. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;

36. Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

37. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará.

38. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.

39. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

 

Cuando Dios llamó a Moisés para que libere a su pueblo que estaba viviendo bajo esclavitud en tierra de Egipto, Jehová mostró varios milagros, en total envió 10 plagas para mostrar a Faraón de que el pueblo de Israel tenía un Dios vivo, fuerte. Mas también que hacía diferencia entre el pueblo de Israel y el egipcio.

Pues las plagas que aparecía en Egipto no las había en Israel. Y decía Jehová: y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. (Éxodo 8:22-23)

O en otra plaga decía Jehová: porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún, he aquí la mano de Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísimo. Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo que de los hijos de Israel. Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra. Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno. (Éxodo 9:2-6)

En la plaga de las tinieblas ocurría lo mismo: Jehová dijo a Moisés: extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe. Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días. Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.

Y finalmente en la plaga de la muerte de los primogénitos, dijo el Señor: es la pascua de Jehová. Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. (Éxodo 12:11-13)

Hasta aquí hemos visto cómo Dios hace diferencia entre israelitas y los egipcios. Entre los egipcios había muerte y destrucción, y entre los israelitas la vida. Esta es la misma vida, pero la eterna que nos ha dado Jehová de los ejércitos a todos aquellos que creen en Jesucristo. Y la Biblia dice: mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (San Juan 1:12-13)

LEYES PARA LA PASCUA

Si bien Dios estaba dando la salvación y la vida a los israelitas, Moisés había obedecido a Jehová y les había dado ciertas palabras: LAS LEYES DE DIOS PARA LA PASCUA. Para que la sangre que cada familia pintara en el dintel y en los postes de su puerta fuera válida, porque no era el hombre quien decidía, sino Jehová quien permitía entrar o no al ángel para destruir si no se cumplía con las condiciones era: el día diez del mes, un cordero de un año, sin defecto, macho, de las ovejas o de las cabras. El día catorce lo sacrificará, con su sangre se debía pintar el dintel y los dos postes. Se comerá la carne asada al fuego, y panes sin levadura con hierbas amargas. No se comerá cruda, ni cocida en agua. Ninguna cosa se dejá de él hasta la mañana y lo que quedare debe ser quemado a fuego. Se comerá ceñidos los lomos, los calzados en los pies, y el bordón en la mano; y deben comer apresuradamente; es la Pascua de Jehová. También había una condición más: y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. (Éxodo 12:23-24)

Dadas estas leyes para la pascua, el que escuchaba y creía, el que deseaba vivir, debía acatar las nuevas leyes y ser muy puntilloso en cada proceso, en cada palabra, porque significaba la vida o la muerte. Porque Jehová venía y miraba la sangre del dintel y los dos postes, si era válido no entraba el destruidor, sino era muerto todo primogénito.

Nuevas leyes en Jehová Dios

Si cumplía con todas las leyes pero si no permanecía dentro de la casa, también sería muerto. Estas eran nuevas leyes en Jehová Dios, si cumple vivirá y si cumple a medias o deja de hacerlo porque no tiene fe, moriría.

Con esto, Dios estaba mostrando que para salvarse había nuevas leyes, tenían que permanecer en nuevas leyes y cumplirlas. Cada uno en ese momento podía decidir, entrar en su casa y guardarse bajo la sangre del cordero, o podías hacer según tu voluntad; mas Jehová pasaba casa por casa y verificaba si existía la sangre del cordero en la puerta.

Por eso, hoy nos dice a nosotros en el libro de Hebreos misma cosa: No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

Y justamente la vida o la muerte estaba entre quedarse afuera o entrar en la casa bajo las reglas de Dios. Hoy muchos creyentes toman en forma muy liviana, quieren vivir en el mundo; Jesucristo los domingos y seguir en los mismos dictados de su corazón.

Esto es una alegoría para nuestra vida, o siempre permaneces dentro de la casa con las nuevas reglas de Dios o sino sales, tampoco existe el intermedio. Quedarse dentro de la casa, bajo la protección de la sangre del cordero es la vida, esta es la esperanza en la cual debemos seguir viviendo. Retroceder significa salirse de la puerta y estar fuera, y recibir la muerte del ángel de Dios.

Aun no pasó la tormenta

En el tiempo de Moisés, en la primera pascua, Dios específicamente dio un tiempo: elegirán el cordero, matarán al cordero, comerán ese día y tendrán que estar dentro de la casa en toda esa noche. Aquel que no cumple, no tendrá otra oportunidad.

Hoy en día, el evangelio de Jesucristo ha sido predicado y está siendo predicado en todos los rincones del país y del mundo. Palabras de Vida, ustedes mismo están saliendo a predicar y con su vida están mostrando el evangelio. Es como el pregón que hizo Moisés, el día 10, el día 14, pinten sus casas con la sangre del cordero, coman la carne en fuego. Hoy también predicamos así toda la Biblia.

Mas existen escépticos, incrédulos. Muchas personas que escuchan pero no creen importante, ellos morirán, igual que todos los egipcios o el mundo incrédulo.

Pero hoy también existen cristianos incrédulos, personas quienes creyeron en Jesús, pintaron sus dinteles, pero quieren y gustan del mundo, por eso no entran definitivamente en la casa. O aquellos que están dentro de la casa, quieren salir. Porque ve que al que está afuera no le pasa nada. Esta es la crisis de identidad del cristiano.

Muchos critican de por qué la Iglesia Esperanza predica de esta manera, por qué es inflexible con el mundo. Pero la respuesta está no en nuestras palabras sino en las palabras de Jesús quien dijo: mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. (San Juan 7:6). El Señor Jesús puede venir hoy, en la noche o en la madrugada, o puede venir dentro de unos días. Mas también tú puedes no despertar para el día de mañana, entonces tu tiempo llegó.

No perdáis la esperanza

Hoy ustedes no se convencen definitivamente por Jesucristo. Están dentro de la casa por la gracia de Dios mas no sienten la salvación ni la diferencia entre estar dentro de la casa y fuera de ella. Aun aman el mundo. Cuando hablamos de los mandamientos de Dios, cuando hablamos de que tenemos que vivir santificadamente, piensan que es una obligación muy pesada. Mas como a muchos a quienes les estuve hablando y comentando igualmente en los estudios bíblicos de la semana, tú eras un perdido, un bastardo del mundo, un pecador. Fuiste rescatado por Jesucristo y por la fe que tienes, Dios te adoptó como hijo. Pero Dios cuando te adoptó como hijo, no es solamente un título para que sigas viviendo en la calle y sigas con las mismas reglas del impío. Sino que él cuando te adoptó, lo hizo en forma completa, te metió en su casa para siempre. Y estando en la casa de Dios, tienes que vivir según las nuevas reglas del nuevo Padre.

Para que todo esto ocurra, el Señor hizo que el Espíritu Santo more dentro de ti, por eso también Dios dice: porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. (2 Corintios 6:16-18). Aquí también dice igual, por eso la Biblia es una unidad, tanto en el Antiguo Testamento hasta hoy y por la eternidad.

Cuando dice, porque Dios mora en ti, tienes que salir de en medio de ellos, dejar las leyes del mundo, para adentrarte y seguir los mandamientos de Dios. Muchos dicen que en Jesucristo fuimos libertados y hoy vivimos sin la ley de los mandamientos. Esto es anatema y el que enseña de esta manera no se librará del juicio de Dios. Porque si estás dentro de la casa, cuyo dueño es Jehová, ¿las reglas de quién deberás observar?

Recuerda nuevamente el proceso del juicio de Dios: Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.

Puede que tu pastor diga todo lo contrario, que estás fuera del alcance de la ley, que eres libre, mas estás dentro de la ley de Dios, porque al estar dentro de la casa cuyo pórtico está pintado con la sangre de Jesús, no hay más excusas, o te adecuas y estás dentro de la casa o estás fuera para morir. Y diga lo que diga tu pastor o los teólogos, en cada puerta, es Jehová quien verifica cada sangre y consecuentemente deja entrar al heridor o no. Así que, ¿las palabras de quién seguirás para que tengas seguridad: la de tu pastor o la Biblia?

Un poquito y vendrá

No tenían mucho tiempo, matar, pintar, asar la carne y comerlo todo, comer con los vestidos puestos, porque a la noche vendría el heridor.

Así también, el pasaje de hoy nos dice: porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Y esta es la justicia del justo: mas el justo vivirá por fe.

Mas si en tu corazón existe incredulidad, si dices que no puede ser tan grave, ni Dios es tan exigente. Si dices que Dios es injusto o muy duro porque te impone mandamientos y leyes, estás fallando en la justicia.

Porque hoy tienes que cumplir la justicia de Dios, y la justicia de Dios es que abraces la ley del Altísimo y se convierta en tu nueva ley natural de vida. Ahora tu vida tiene que ser reglada según la ley de Dios y excepcionalmente caerte en el pecado. Mas hoy todos viven al revés. Los cristianos quieren vivir según las leyes del mundo y ocasionalmente o solamente los domingos por dos horas quiere vivir en Dios. Y lo peor: se cree cristiano. Recuerda que no es el pastor David quien juzga, Jehová pasará casa por casa, junto a cada persona, uno por uno, para verificar si efectivamente estás dentro de la casa, siguiendo las reglas de Dios y bajo la sangre del cordero.

No somos de los que retroceden para perdición

Esta es la seguridad de todos los hijos de Dios, aquellos que verdaderamente el Espíritu Santo mora en ella, siempre escucha la voz de Jesucristo.

Entiende estas palabras y vence la incredulidad, vence finalmente las creencias del mundo.

También existen muchos cristianos quienes creen pero tienen cierto escepticismo, cierta incredulidad. Pues siguen amando al mundo. Desean salirse de la casa. Recuerden que Dios nunca pierde, nunca falla. Pero todo lo que tu estás edificando según tu voluntad, un día será probado por fuego, y todo cuanto construiste puede quedar quemado y únicamente salves tu vida.

Aquellos que son los elegidos de Dios, aquellos que hoy creen en Jesucristo y aun en dificultades lucha para creer y preservar la fe, nunca se perderán. Nunca retrocederán para perdición de sus almas, pues el Espíritu de Dios está en ella.

Pero en ese lapso, el Espíritu de Dios, el Celo de Jehová de los ejércitos jamás te dejará estar en paz, si no abrazas completamente la nueva ley de Dios y vives dentro de su casa.

Conclusión:

Dice el Señor: no perdáis vuestra confianza. Porque tiene galardón. Es necesario la paciencia para recibir la promesa.

Y en esta lucha tienen que leer toda la Biblia para ser fortalecido todos los días. Para que podamos luchar contra nuestra incredulidad y falta de fe todos los días. En cada nueva situación que se presente, puede aparecer la crisis de identidad. Te preguntas si realmente estás salvado, si estás dentro de la casa, o quieres salir porque afuera no sucede nada.

Mas el justo vivirá por fe. No retrocederá jamás.

No juzguen con los ojos del hombre. Sino con la verdad del Evangelio. Y todo aquel que es verdadero tendrá entendimiento de la Verdad.

Que Dios te bendiga.

 

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Última modificación: 25 de junio de 2005