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Sermón en el día de Jesús 12 de junio de 2005 Título: No imitéis lo malo Biblia: 3 Juan 1:11 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 11. Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.
La moda y la publicidad siempre se han ido tomados de la mano. Las personas para acompañar a la moda, deja de utilizar lo anterior porque es anticuado y siempre la publicidad ha ayudado para inculcar en la mente de los hombres de que efectivamente así es y necesita lo último. Se dejan vestimentas costosas que aun pueden ser utilizados pero que están bien guardados en el ropero, por la moda. Eso pasa con los zapatos, los estilos de cabellos, colores. Y la publicidad ha ayudado enormemente, con los efectos visuales, con las repeticiones, para que el hombre piense que si no está en las alturas de la nueva moda, no es completo. Y esto también ha ingresado en las iglesias, estilos de construcción, cultos a Dios con programas bien elaborados, estilizados, estudiados científicamente, uso profesional del sonido, de luces, la buena música, la buena presentación de las personas que suben al escenario. Es una consecuencia lógica porque los hombres que persiguen la moda y es influenciado por la publicidad asiste a la iglesia. Incluso el contenido de las predicaciones, la forma de gobernar la iglesia se ha ido cambiando y adecuándose a los ritmos de la vida moderna de la moda. En el afán de acompañar y satisfacer al hombre moderno con gustos cambiantes, la iglesia ha estado suprimiendo, ha estado cambiando el orden de las cosas, quitando y remediando con sustitutos. Y lo peor, como la moda y por causa de la publicidad, las demás iglesias han seguido los pasos de los pioneros del cambio, pensando que estas renovaciones o revoluciones darían nueva vida y frescor en la fe de los creyentes. Otro tema que ha entrado sigilosamente con esta tendencia es acerca de las doctrinas extrañas e ideologías humanistas, corrientes y tendencias que se preocupan del hombre ante todas las cosas, incluso de Dios. Hoy todos tenemos ciertos pensamientos y esperamos que las iglesias acompañen nuestra conciencia y forma de vivir. Muchos desean que las iglesias se modernicen, que dejen algunos principios bíblicos para adecuarse al presente. Que se deje lo auténtico por la imitación. Son corrientes de pensamientos filosóficos que han ingresado en los hombres y consecuentemente en las iglesias. E incluso en aquellas que se consideran teocéntricas o cristocéntricas, se ha ido diluyendo y finalmente aceptaron los dictados de la sociedad de los hombres. Los creyentes fueron influidos por los incrédulos, los impíos y mundanos. Muchos dirigentes aducen para seguir estas nuevas corrientes, argumentan que la biblia no tiene contemplado las formas cambiantes de este tiempo. Que no tiene previsto las problemáticas modernas. Temas como divorcio, aborto, matrimonio homosexual, cambios de sexo, adopción por parejas homosexuales, etc. Tan antiguo como la Tierra Prometida Toda esta temática está escrito en el libro de Deuteronomio. Sí, toda esta problemática que hoy enfrentamos ya estaba contemplado desde el quinto libro de la biblia. Sí, en el Antiguo Testamento que muchos por viejo ya no quieren leer. De cómo debe vivir el hombre que cree en Dios en la tierra. En una nueva tierra. Es una tierra que tienen que conquistar, y luego deben vivir guardando las Palabras de Jehová. Moisés quien les había sacado de Egipto, que los había guiado por el desierto, durante cuarenta años. Mas ahora estaba cerca el tiempo de la muerte de este líder. Cuando él estaba, todos vivían bajo su guía. El conversaba con Dios, al pueblo bastaba ser guiado. Mas ahora, tenían que entrar a conquistar y vivir solos. Mantener la fe para que puedan seguir viviendo en la tierra prometida. Hoy también tenemos esta analogía, luego de creer en Jesús, hemos recibido las Palabras de Vida, la Biblia. No vivimos en una nueva tierra, mas es como si lo fuera, porque si en aquel tiempo entraron en una nueva tierra, hoy la tierra es la misma, pero los hombres, nosotros cristianos e hijos de Dios, hemos sido transformados, hemos renacido en Cristo Jesús. Por eso podemos hablar de una tierra prometida, donde también viven los antiguos moradores, personas iguales a ti antes de Jesús. Ahora sí se aplica las Palabras de 3 Juan 1:11 Amados, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. Desde ahora, con el conocimiento de Jesucristo, verdaderamente tenemos el conocimiento del bien y del mal, porque hemos renacido y tenemos en nosotros la semilla de Dios. El Espíritu Santo nos da el discernimiento para juzgar, tenemos los oídos que escuchan y entienden las Palabras del Buen Pastor Jesús. Pues dice la biblia: y las ovejas le sigue, porque conocen su voz. (San Juan 10:4) Mas antes que ser sacados y transportados a un nuevo mundo, nosotros seguimos viviendo en el mismo mundo viejo, solo que nosotros somos nuevos. Ahora la vida como cristiano es diferente, por eso nos dice hoy: NO IMITEIS LO MALO. Pues ahora nosotros debemos ser guiados por una nueva ley, la de Dios que dice: ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da. No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno. (Deuteronomio 4:1-2) Y esta es la nueva sabiduría con que los hombres de Dios deben vivir y ser guiados, no por los preceptos de este mundo, no imitando los dictados de este mundo, de lo malo; sino haciendo lo que es bueno, con fe en Jesucristo, pues esa es la señal de que perteneces a Dios. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Y enseguida dice: Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? (Deut. 4:6-7) Pues si no somos celosos en guardar los mandamientos de Dios, si dejáremos la obra salvadora de Jesucristo y comenzáremos a imitar nuevamente según los dictados de los hombres malvados que siguen los deseos carnales, en los temores que tiene, pronto pereceremos, en cuestión de pocas generaciones, por eso dice el Señor: cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo; yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. (Deut. 4:25-26) Por tanto, cada uno de nosotros, cada hijo nuestro, cada generación si no se renueva en la verdad de Cristo y se reafirma en todas las palabras de Dios para cumplir, si no enseñas a tus hijos, ni no son enseñadas las ovejas en las iglesias, pronto desaparecerán. Y todo comienza por imitar al mundo, pensar como piensan los hombres del mundo, sentir y hacer como ellos lo hacen. La biblia también nos clarifica por las palabras de Jesús: no penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. (San Mateo 5:17-19). Y no está de más volver a repetir: acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. (Hebreos 13:7-8) No imitéis lo malo ¿De qué debemos cuidarnos? ¿Cuáles son las cosas que no debemos imitar? Dice la biblia: guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra. no sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día. (Deut 4:15-20) El primero de todos los mandamientos para que los creyentes no imiten lo malo, para que su vida prolongue en la tierra, es justamente contra la idolatría, no hacer imágenes ni venerarlos. Así que, puede decirse que es idolatría todo aquel que hace al creyente desviarse del camino de Jesucristo, que no se enseñen los mandamientos de Dios. Y el temor de Jehová Dios, el Padre Celestial tiene que estar en todos nosotros: guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido. Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso. (Deut 4:23-24) No hagáis lo malo Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia. Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto. Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego. (Deut 7:1-5) Dios está hablando de qué forma tienes que vivir, de qué tienes que hacer con las imágenes que anteriormente había en tu vida, la idolatría que había en tu vida. Mas también algo que Jehová nos dice que cuidemos es acerca de los casamientos, de los matrimonios o uniones (matrimonios de facto), con aquellos que no creen en Jesucristo como su único salvador, que no os unáis en yugo desigual con los idólatras, porque finalmente conducirá a que tú y tus hijos pequen contra Jehová. Pero todo aquel que hasta ahora no está casado, tiene que cuidarse y cumplir con este mandamiento. Pues dice la Palabra: porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer? Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. (1 Corintios 7:16-17) Las bondades de lo bueno Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados. Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieron. Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo. (Deut. 7:12-16). Todas estas bendiciones lo verás cuando tengas fe para cumplir estas palabras en tu vida. Por eso, pregúntate: ¿Qué autoridad tiene Jesús sobre tu vida para que cumplas los mandamientos de Jehová Dios? Y de acuerdo a esa autoridad, cumplirás o dejarás de cumplir. Consecuentemente, estas palabras se aplicarán o dejarán de aplicarse a tu vida. Y esto es fe. Te afligió para que veas a Jehová Siempre en todo creyente existe un período de desierto, luego de conocer a Jesús, de esuchar por un tiempo sus palabras, Dios actúa de esta manera: Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. (Deut 8:1-5) Jehová te aflige un tiempo para que aprendas a ver al Verdadero Dios, de que él es vivo, y compruebes la mano poderosa de Jehová. Viviendo con el poder del Evangelio ¿Cómo no imitar lo malo hoy? Antes que nada, primeramente tienes que comprobar que el Dios que crees, que Jesucristo es verdaderamente tu salvador. Que el Padre Celestial es Dios Vivo. Si a los creyentes del Antiguo Testamento les decía que no se olvidaran de las grandes obras de Jehová para liberarlos de Egipto: Si dijeres en tu corazón: estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar? No tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto; de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y del brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres. También enviará Jehová tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan los que quedaren y los que hubieren escondido de delante de ti. No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible. (Deut 7:17-21) Hoy tú también, para no imitar lo malo, para no ser seducido de doctrinas e ideologías engañosas, es necesario que tú pruebes el Poder del Evangelio. Que la muerte y resurrección de Jesús es verdadero y que solamente en él tenemos la redención. Y sus palabras en la Biblia nos guían y que el poder del Espíritu Santo nos transforma día a día. Si no puedes diferenciar a Jesucristo de las imágenes mudas y sordas, si no compruebas que Jehová de los ejércitos es Dios vivo y celoso en contra de estatuas que los impíos veneran y encienden velas y elevan sus plegarias. Pronto, muy pronto imitarás y seguirás lo malo. Conclusión: Dice la Biblia: no es buena vuestra jactancia. ¿no sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. (1 Corintios 5:6-8) Cuanta más Palabras de verdad de la biblia conozcas, mejor será tu capacidad de discernimiento y tendrás más libertad para escoger lo bueno y dejar de imitar lo malo. Tu corazón es como una gran hoja de papel blanquísimo, pero si en ella dejas caer una pequeña gota de tinta negra (al imitar lo malo), nunca será igual al original. Por eso, debemos pelear la buena batalla, desde lo más pequeño e insignificante hasta los mayores. Fortalécete en el Poder del Espíritu Santo. Que Dios te Bendiga.
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