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Palabras de Vida
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Sermón en el día de Jesús 24 de abril de 2005 Título: Ya no es una opción Biblia: 1 Juan 3:7-10 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza Ir a Estudio Bíblico correlativo: eb_pv165 (htm) eb_pv165(impresora) eb_pv165_doc (MS doc) 7. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 8. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
Constantemente vemos o escuchamos los comerciales, sea de televisión, sea de la radio, sea de la prensa escrita. Cada comercial tiene un fin específico, desean formar una imagen de su producto, desean promocionar para que más personas conozca que ellos están en el mercado, que son buenos productos. También existe la comercialización de la imagen con los políticos, porque necesitan vender una imagen, aptitudes de los hombres que no son tangibles. Tienen que promocionar madurez, seguridad, honestidad, sabiduría, laboriosidad, confiabilidad, y tantas más aptitudes que creen sean necesarios. Finalmente decidimos según las razones dados por el anuncio que hicieron del producto o de la persona, cuando probamos, cuando vemos cómo cumple sus funciones. Generalmente recibimos una sorpresa o una decepción, porque la realidad no era tan cierta como se promocionaba. Por eso, más temprano o más tarde, llegamos a la conclusión y decimos que “lo barato sale más caro”. Ganarse una imagen es difícil, mantenerse con esa imágen es más difícil aún. Y siempre le cuesta una enormidad ingresar al mercado con un producto nuevo. Limitaciones de los cambios voluntarios Siempre existen personas quienes desean vender algo que no existe, crear una fantasía. El hombre siempre es adaptable a la situación, puede aparentar lo que no tiene ni lo que es, mas en algún momento las verdaderas intenciones salen a luz. Esto se ve con más frecuencia en la iglesia, porque personas que no han sido discipuladas desean equipararse a personas que sí han pasado por el proceso, que han estudiado y están disciplinados. Vemos a personas que aparentan que viven y llevan una vida espiritual muy devota, cuidan y miden sus palabras, pero difícilmente pasa por los ojos críticos de un creyente entendido, y menos delante de Dios. Pues los hombres quieren aplicar las mismas reglas del mundo, y eso no funciona, porque en Efesios leemos: y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (Efesios 2:1-3). Si hasta ayer vivíamos conforme a todo cuanto el príncipe de la potestad del aire (diablo) nos indicaba y así obedecíamos y hacíamos todas las cosas, ¿piensas que sin aprender la Biblia, sin leerla, de un día para el otro, estarás completamente reformado? Es por eso que Jesús habla no de un cambio, no de un agregado de nuevas cosas a nuestra vida, sino de NACER DE NUEVO, de REGENERACION. Esto implica nacer completamente de nuevo. Muchos creyentes piensan que anteriormente no eran demasiado malos, estiman que a su vida pasada hay que agregar Jesús y puede seguir caminando, porque todo es compatible y complementario. Si fuera así, jamás Jesús hubiera dicho a Nicodemo que tenía que nacer de nuevo, tampoco se diría de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17). Hoy muchos cristianos piensan que las enseñanzas de la biblia es una opción, y como toda opción puede aceptar o puede desechar, primando su criterio personal. Mas cuando estás diciendo que tienes cosas rescatables del viejo hombre, estás en contra de la Palabra que dice: no hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. no hay temor de Dios delante de sus ojos. (Romanos 3:10-18). Cuando afirmas que eras bueno y tienes cosas que rescatar de tu vida anterior a Jesús, estás diciendo que las palabras arriba escritas son mentiras; que tú eres más justo que Dios. Por consiguiente, cuanto más sepas acerca del viejo hombre que había en ti y que vivías conforme a los deseos del diablo, sabrás que el cambio en ti ya no es una opción. Y toda persona quien hoy aparenta cristiano, quien aparenta justo, lo que muestra es solamente una imagen de un espejo borroso y pronto desaparecerá. El justo hace la justicia Hoy ante tantas apariencias, ante tantas figuras falsas y engañosas que vemos, es difícil determinar quién es verdadero. Mas hoy el Señor dice justamente por esta causa: nadie os engañe. Y cuando dice: el que hace justicia es justo, como él es justo. Nos está diciendo, que esta es una manera, una medida para ver y diferenciar entre la falsedad y la verdad. Nadie puede hacer la justicia de Dios si no es justo. Y ¿quién es el justo? Sino aquel que ha creído y ha recibido a Jesucristo como su salvador, el que ha sido regenerado a una nueva persona: de modo que si alguno está en cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17). Y porque hoy, nadie puede acusarte: ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. (Romanos 8:33-34) Y si fue hecho una nueva persona, no porque hayamos querido, ni porque hayamos pedido; sino que fuimos hechos una nueva persona por la potestad de Dios quien nos hizo hijos, que no fue por deseo de carne, ni de sangre ni de voluntad de hombre, sino de Dios. ¿Quién acusará a los justificados, siendo Dios el juez de los vivos y de los muertos? Aquí está la llave de la diferencia: el cambio existe no porque el creyente lo desea, sino porque viene de Dios. Nadie puede impedir el cambio, ni puede rechazarlo. Pues dice el profeta: Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová el Señor. (Ezequiel 11:19-21). En estas palabras tienes que notar la diferencia de por qué no es una opción para ti, porque Dios, ¡¡¡él mismo cambia tu corazón sin siquiera preguntar por tu consentimiento!!! Y por eso hoy también nos da esta garantía al decirnos: todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. Y justamente esta es la diferencia que existe con los hijos de Dios y los hijos del diablo. No puede pecar por la simiente de Dios que permanece en él Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. (2 Corintios 7:10). Es la conciencia de la Palabra de Dios que no te permite continuar, siempre que leas o escuches la Palabra, hará que cambies. Por eso, es necesario probar, pues la biblia dice: amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. (1 Juan 4:1). La única manera que puedes asegurarte de todo es con la biblia que tienes en tu mano y el Espíritu te dará el discernimiento necesario. Pero esto también es verdad: pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. (1 Corintios 11:18-19). Siempre es un factor importante el tiempo, tienes que ver que la persona constante y continuamente hace la voluntad y practica las Palabras de Dios. Pues todo falso hermano o falso profeta no puede engañar indefinidamente a los hijos de Dios, la biblia nos mostrará lo que son aprobados. Los cambios en Cristo ya no es una opción Los cambios provienen del Espíritu Santo que está en nuestro corazón. Las palabras de Dios han sido puestas en nuestro corazón, o mejor dicho: impuestas en nuestro corazón, quitando nuestro corazón de piedra. Lo que ya está cambiado, lo que ya está limpiado por Dios, ya no puede ser ensuciado. No por que deseas, no porque quieres, puedes volver a lo anterior. También creer en Jesús o no, nunca fue una opción. Simplemente aquellos que estaban predestinados, fueron llamados a su tiempo. Si no lo crees, ¿por qué Jesús crucificado junto a dos malhechores, respondió y prometió a uno de ellos? ¿Por qué Jesús no le preguntó siquiera al otro: “no te gustaría venir conmigo también”? No puedes estar practicando una y otra vez, y que la palabra de Dios no te afecte. Los que son de Cristo saben y se arrepentirán. Y finalmente cambiarán, dejarán de practicar. Porque jamás la Palabra de Dios le dejará en paz, pues el Espíritu que mora en la persona le hará recordar de su mal. Ya no es una opción, pues estás en las manos de Dios, pues no puedes negar ni puedes ocultarte, pues la simiente de Dios que existe en ti, no puede ser ocultado. Es como una luz que alumbra tu vida. ¿cómo puedes tapar la luz del sol con la palma de tu mano? ¿Cómo aplacarás la voz del Espíritu Santo dentro de ti? Entonces, ¿por qué los hombres hoy hacen injusticias día tras día y no cambian? Es porque no son JUSTOS DE DIOS. Conclusión: El que hace justicia es justo. El justo necesariamente hará siempre la justicia. Obedecerá finalmente a toda la Palabra de Dios. El tiempo es un factor importante. Puede que tu justicia no aparezca en la primera vez, pero aparecerá. Y siempre debe existir la Palabra de Dios para que estos cambios se hagan más acelerados. Pues nunca la Palabra de Dios deja de obrar. Así, no tienes que resistir, no puedes decir: hasta aquí llego y estoy satisfecho, porque esto tampoco es una opción posible, cuando Dios nos ha llamado y nos dio la potestad para que seamos hijos. Entonces siempre querrá que seamos iguales hasta la estatura de Cristo. Ya no es una opción. Si Dios te llama hoy para que cambies, es porque existe en ti la fe suficiente, el conocimiento suficiente para que puedas obedecer y cambiar. Y si existe alguna falta, es porque Dios también está pronto para dártelos. Así que sé valiente, solamente obedece y verás. Confía en el Espíritu Santo que mora en ti, sigue sus indicaciones ni bien tengas su voz. No es una opción. Que Dios te bendiga.
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