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Sermón en el día de Jesús 17 de abril de 2005

Título: Vida en Abundancia

Biblia: 1 Juan 3:1-3

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

www.evangelio123.org

1.      Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

2.      Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

3.      Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

 

Indefectiblemente en el mundo naceremos en algún país, perteneceremos a alguna nación, tendremos una costumbre y una manera de hacer la cosas. Y de acuerdo a esto, nuestra fisionomía externa será diferente, algunos paraguayos, algunos brasileros, algunos franceses, algunos coreanos. Y dentro de los paraguayos, otra vez seremos diferentes según el origen a la cual pertenecemos, algunos son descendientes de los primeros moradores de esta tierra, otros serán hijos de españoles, hijos de alemanes, hijos de rusos. Dependiendo a qué nación pertenezca, tendrá costumbres diferentes, pensará de manera diferente, serán educados de manera diferente, comerán de diferente manera. Algunos tienen cabellos blancos, otros rubios, otros negros, otros lacios, enrulados, ondulados.

Vamos a suponer que cada persona que pertenece a diferentes países, que pertenecen a distinas naciones, creen en Jesús y cada uno de ellos tiene vida eterna. Si cada uno tiene una fisionomía, pensamientos, costumbres e idiosincracias diferentes, el Jesús que ellos creen, ¿a qué nación pertenece? ¿A quién le da más prioridad? ¿A los más pobres? ¿A los más sabios? Gracias al Señor Dios, en nuestra iglesia asisten personas muy variados y diferentes, comenzando por el pastor quien es coreano. Ahora, ustedes son creyentes, yo también soy creyente; si nos arrodillamos para orar, ¿a quién Dios escucha primero? ¿A quién responde primero? ¿A ustedes que son paraguayos y porque viven en Paraguay? ¿O responde primero a mí porque soy pastor? ¿Dará preferencia porque es pobre? ¿Seguro que Dios le escuchará porque es niño? ¿o mujer? ¿De qué color es Dios? ¿Es Jesús judío? ¿Por eso que necesitamos de una teología latinoamericana? ¿Y por supuesto necesitamos de una doctrina paraguaya de la biblia?

Aquí está el error de todos nosotros. Somos creyentes, conocemos a Jesucristo, confesamos que él es nuestro salvador, hemos sido bautizados en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Mas, apartir de ahí viene todas las diferencias, pues cada uno piensa como paraguayo, como coreano, como hombres, como mujeres, como ricos, como pobres, como sabios, como analfabetos. Hace la interpretación que más le conviene.

Es como la mujer samaritana con quien Jesús estuvo conversando en el pozo de Jacob (San Juan 4). La mujer le dice: Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Mas Jesús le responde: vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (San Juan 4:22-24). Y es justamente el tema del cual estamos escuchando y tratando de hacerles entender. ¿Quién tiene la verdad? Porque estamos en Paraguay, ¿el paraguayo tiene preferencia delante de Jesús? ¿Se le permite todo, incluso abusos sobre la Palabra de Dios, y todo es comprensible? ¿Porque el paraguayo tiene ciertas idiosincracias y es inevitable creer en Jesús con ciertas particularidades y pasar por alto ciertos defectos o pecados? Si esto fuera cierto, la biblia no es igual para todos, existe una biblia para los paraguayos, y otra biblia para los coreanos; una biblia para los pastores y otra para los miembros; una biblia para cada nación, para cada costumbre, para cada edad, para cada condición. Entonces sí, Jesús tiene un color. Sí, entonces Dios hace diferencia y él mismo se acomoda de acuerdo a nuestra persona y requerimiento.

ERROR DE IMAGEN

Es aquí donde existe el error. Cada uno de nosotros nos imaginamos que Dios es nuestro, que es paraguayo, es MI JESUS. Por eso, escucho de personas ignorantes de la biblia y ajenos al entendimiento de la Palabra de Dios decir que son palabras de un pastor coreano.

El error existe y persiste porque “yo no quiero cambiar” pero quiero hacer que “Jesús se acomode a mi situación”. Aquí está el error, pensar que tú, seas del pueblo en que hayas nacido, la nacionalidad que tengas, la situación socioeconómica en que vivas, piensas que eres “cristiano ya reformado”. Sí, eres cristiano porque crees en Jesucristo. Sí, tienes vida eterna porque crees en Jesús. Sí, es cierto que si hoy mueres, serás recibido por Dios en los cielos.

Mas hoy, todavía no tenemos la imagen de Jesucristo, no pensamos con la mente de Cristo cuando sentimos que existen diferencias, preferencias, cuando no podemos recibir ni aceptar ciertas palabras de la biblia.

Pero este error de imagen, es natural que ocurra, porque antes de lo que somos ahora, hijos de Dios; no éramos nadie, vivíamos bajo el poder de Satanás, bajo el dominio de las tinieblas, bajo el poder del pecado y obedecíamos solamente al mal. Pero también antes simplemente éramos criaturas de Dios, una creación hecha de barro.

Mas nuestra nueva imagen en Cristo Jesús es de HIJOS DE DIOS. Así que, nunca tuvimos una experiencia igual, nunca tuvimos un modelo por dónde guiarnos. Y hoy también, si no escudriñamos diaria y profundamente la biblia, si no estamos en comunión constante con el Espíritu Santo, lo que tú reflejas no es la verdadera imagen de cristiano. Pues necesitamos descubrir todos los días y SENTIRNOS IDENTIFICADOS COMO HIJOS DE DIOS, una nueva creación en Cristo. Y en este proceso, nada puede quedar igual, todo tiene que ser transformado, regenerado.

CUAL AMOR NOS HA DADO EL PADRE

Y este es el amor de nuestro Padre Celestial, porque no solamente perdona nuestros pecados, sino que nos adopta como hijos. Por eso dice en San Juan 1:12-13 mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Por eso, si sientes diferencia entre tú y yo, entre tú y ella; no hemos alcanzado a comprender plenamente lo que somos. Si tú sientes que nos separan las nacionalidades, las costumbres, los pensamientos; aun no hemos comprendido plenamente lo que Dios quiere que seamos. No es un paraguayo, no es un coreano, no es un pueblo; sino que seamos hijos de Dios. Por eso dice en Santiago 2:1 Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. También nos dice en 1 Corintios 3:3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

Y la VIDA EN ABUNDANCIA en Cristo Jesús es eso, solamente seremos y tendremos abundancia, cuando podamos comprender, cuando podamos pensar, cuando podamos sentir como hijos de Dios; y no como hijos de mis padres carnales, ni como pertenecientes a alguna nación o pueblo. Por eso Jesús le dijo a la mujer, vosotros creéis lo que no sabéis, por eso dijo el Señor ni aquí ni en Jerusalén, sino que los verdaderos adoradores son los que adoran al Padre en espíritu y en Verdad, con entendimiento, con una nueva mente y creación.

Así que si hoy tienes o sientes diferencias con otros hermanos en Cristo, es porque aun tenemos la imagen del hombre viejo; debemos ser renovados para tener la imagen de Jesús. Por eso dice hoy la palabra: ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

El Señor nos está diciendo que lo que somos hoy, lo que pensamos que somos de cristianos, aun no es la verdadera imagen, la verdadera semejanza de Jesucristo. Hoy somos indiferentes, pasamos desapercibidos, no sentimos amor, ni deseamos sacrificarnos por Jesús. Hoy no queremos exponernos al bochorno, al desprecio, no queremos sudar en nombre de Jesucristo. Hacemos diferencia entre iglesias e iglesias, hoy sentimos en el Espíritu Santo y glorificamos a Dios, pero mañana nos enojamos, pensamos que la Palabra de Dios no es justa o es muy exigente. Y esta actitud no es la imagen de un hijo de Dios.

VIDA EN ABUNDANCIA

Por eso, Jesús nos vino a darnos vida en abundancia, no solamente la vida eterna. Por eso el fuego del Espíritu Santo vino sobre los judíos, sobre los samaritanos y sobre los gentiles en el libro de los Hechos.

Así nos lo habla la Palabra de Hoy: y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como el es puro.

Seguro que esto se refiere a los pecados, porque toda esta diferenciación que hacemos, las separaciones que sentimos entre los hermanos en Cristo, es pecado. Mas también para esto Jesús vino al mundo, como dice en San Juan 10:10 yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Y esta vida en abundancia que Jesús nos quiere dar, no es solamente monetario, sino para que tengamos plenitud en todo nuestro ser.

Amar sin tener en cuenta el rostro, la persona, el carácter. Entonces es comprensible por qué la palabra hoy nos dice, que aquellos que saben esto, aquellos que buscan la VIDA EN ABUNDANCIA, se renueva constantemente con la Palabra De Dios y en el Espíritu Santo.

Hoy cuando decimos que pertenecemos a la misma iglesia, suena un poco a hueco; cuando decimos que somos hermanos en Cristo, sentimos mucho vacío. Es porque pensamos que ya hemos llegado, que ya hemos sido cambiados completamente, que la persona que soy es la imagen del hijo de Dios. Pueda que lo seas en tu opinión, pero no es según la vida abundante que Cristo nos quiere dar.

SE PURIFICA A SÍ MISMO

Primeramente para que todo pueda corregirse, es necesario reconocer el error. Así, es preciso que comprendas que no tienes la vida en abundancia. No estoy hablando de si tienes vida eterna o no, porque esto es una condición básica y necesaria para que hablemos de vida en abundancia. Cuando sientes que no estás viviendo ni tienes Vida en Abundancia, SOLAMENTE ENTONCES, comenzarás a buscar las respuestas. También el versículo de hoy también nos habla en forma condicional: y todo aquel que tiene esta esperanza en él…, si no tienes esperanza de esta vida en abundancia, ¿para qué perseguirlo?

Segundo, hoy la Palabra nos dice: y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como el es puro. Si deseas alcanzar a vivir la Vida en Cristo en Abundancia, tienes que purificarte a ti mismo, así como Jesús es puro. Hoy estamos viviendo por debajo del nivel posible, porque nuestra realidad ahora es esta: Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. O sea, aun no se ha manifestado en totalidad lo que hemos de ser. ¿Cómo hacer para que esto, nuestra naturaleza de hijos de Dios se manifieste?

Pues purificándote a ti mismo, en la imagen de Cristo. Y el único espejo que tenemos para compararnos y observarnos es la Biblia, y son por las respuestas que obtenemos del Espíritu Santo respecto a la Biblia. Por tanto, si no lees la Biblia con detenimiento, si no estudias la Biblia a conciencia, si no cumples a cabalidad y no preguntas biblicamente en el Espíritu Santo, es imposible que puedas purificarte a ti mismo. Por eso el apóstol Pablo nos escribe: y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo por servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. (1 Corintios 9:23-27). ¿No es esto purificarse a sí mismo?

CONCLUSIÓN:

Si no estás sabiendo de estas cosas, no te estás renovando, y por supuesto, no tienes vida en abundancia.

Si no estás leyendo la biblia, si no estás estudiando la biblia, si no estás orando; no te estás renovando, y estás lejos de probar la vida en abundancia.

Cuando escuchas la Palabra de Dios, sientes que la Palabra te molesta, de inculpa de pecado, si algo no estás cumpliendo aún… no tienes vida en abundancia.

Y si no tienes vida en abundancia, jamás te sentirás como hijo de Dios. Jamás podrás saber plenamente el amor de Dios. Jamás sentirás con nitidez la presencia del Espíritu Santo en tu vida. Ni podrás gozar y anhelar que el Espíritu Santo guíe tu vida.

Así que preocúpate, renuévate todos los días, purifícate a ti mismo. Busca quien te ayude, quien te enseñe, prueba la Vida en Abundancia.

¿Ves diferencias a tu alrededor?, ¿ves aun a un coreano, a un paraguayo, a un africano, a un europeo, a un indígena? Aun no tienes vida en abundancia. Aun no vives con Cristo plenamente en toda la extensión que Dios quiere. Somos hijos de Dios, pero sentimos que vivimos en casas separadas por altos muros y grandes abismos de separación.

Que Dios te ayude en la búsqueda de la vida en abundancia.

 

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Última modificación: 23 de abril de 2005