|
Sermón en el día de Jesús 15 de enero de
2012.
Título: LOS
VALORES MÍNIMOS
Biblia: Efesios 4:1-32
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,
Asunción, Paraguay
www.evangelio123.org
pastordavid@evangelio123.org
(595) 021-301-706 / (595) 0981-815-179
*******************
1.
Yo pues, preso en el Señor,
os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
2.
Con toda humildad y
mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,
3.
Solícitos en guardar la
unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
4.
Un cuerpo, y un Espíritu,
como fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
5.
Un Señor, una fe, un
bautismo,
6.
Un Dios y Padre de todos, el
cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
7.
Pero a cada uno de nosotros
fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
8.
Por lo cual dice: Subiendo a
lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.
9.
Y eso de que subió, ¿qué es,
sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
10.El que
descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para
llenarlo todo.
11. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros,
evangelistas; a otros, pastores y
maestros,
12. A fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del
cuerpo de Cristo,
13. hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento
del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo;
14.para que
ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error,
15. sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel
que es la cabeza, esto es, Cristo,
16.de quien
todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que
se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor.
17. Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los
otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,
18. Teniendo
el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que
en ellos hay, por la dureza de su corazón;
19. Los
cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia
para cometer con avidez toda clase de impureza.
20. Mas vosotros no habéis
aprendido así a Cristo,
21.si en
verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que
está en Jesús .
22. en cuanto a la pasada manera
de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos
engañosos,
23.y
renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24. y vestíos del nuevo hombre,
creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
25.Por lo
cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo: porque
somos miembros los unos de los otros.
26. Airaos, pero no pequéis; no
se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27. Ni deis lugar al diablo.
28. El que hurtaba, no hurte más,
sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué
compartir con el que padece necesidad.
29. Ninguna palabra corrompida
salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a
fin de dar gracia a los oyentes.
30. Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el
día de la redención.
31. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
32. Antes sed
benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios
también os perdonó a vosotros en Cristo.
INTRODUCCIÓN
Hay una realidad invariable de todos los
creyentes que buscan a Jesucristo y por medio del Señor Jesús a Dios el Padre:
Que todos necesitamos alcanzar a Dios, todos necesitamos comunicarnos
eficientemente con el Señor en todo momento.
Pero eso no parece una tarea fácil, porque
siempre les parece que Dios estando cerca se le siente lejano. Por eso, muchos
plantean el acercamiento a Dios sea a través de la oración o la conversación
como un arte, como una pericia de unos pocos que han alcanzado ese privilegio.
Sí muchos se preguntan por qué es tan
difícil orar, por qué es tan difícil alcanzar a Dios, por qué el Señor es tan
esquivo, o tan lejano, o tan silencioso.
¿Por qué uno lee la Biblia y en muchos
casos no entienden? Es más, todos los creyentes siguen algunas directrices de
otros más experimentados: de sus pastores, o maestros.
Pero no todo coincide, ni es tan fácil
como se dice, ¿no es cierto? ¿No se han preguntado el por qué?
Mas sé que en nuestra iglesia es
diferente. Ustedes son de los que más se comunican, de los que más respuestas
reciben de Dios, de los que más logran escuchar y entender las palabras de
Dios.
Sé que esto es así porque nosotros creemos
y vivimos en los principios del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob. Y en ese
camino hemos alcanzado ciertos puntos o niveles. Hoy les voy a hablar sobre
estos puntos porque les tengo que poner nombre, y además les tengo que guiarles
para que tengan mayor entendimiento.
LOS VALORES MÍNIMOS
Veamos lo que dice nuestra Biblia en los
versículos 17-19 “Esto, pues, digo y
requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la
vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida
de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los
cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia
para cometer con avidez toda clase de impureza.”
Luego nos dice: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,
que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de
vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y
santidad de la verdad.”
Entonces, ¿qué es despojaos del viejo
hombre? ¿qué es renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo
hombre? ¿Cómo se consigue eso?
Pues justamente aquí está el problema de
muchos creyentes, la Biblia dice que el hombre debe despojarse del viejo hombre
y vestirse del nuevo, renovando en su espíritu, en su mente, y vestirse del
nuevo hombre. Mas las oraciones que hacen, los pedidos que hacen, los problemas
que tienen y que constantemente traen delante de Dios, la forma de pedir a Dios
las cosas, el pensamiento acerca de su vida, el modo de pensar, sus deseos, sus
pasiones, sus necesidades; es decir, su vida entera sigue siendo del viejo
hombre; lo único que ha cambiado es que ahora conoce y cree en Jesús, mas el
camino de vida y visión de hombre no ha cambiado en nada.
Sí, aquí radica el principal problema: que
hoy conocen y tienen fe en el Señor Jesús, y creen que eso ya es suficiente,
piensan que aplicar el nombre de Jesús, o tratar de vivir según las Palabras de
la Biblia dentro del planteamiento general de su vida es “ser cristiano”.
¡Justamente aquí está el error! Siguen en el mismo gallinero en que
anteriormente vivía, lo único que ha cambiado es irse a la iglesia y pedir en
nombre de Jesús.
Mas
cuando Dios dice “en cuando a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo
hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos”, cuando dice “renovaos
en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios
en la justicia y santidad de la verdad” significa que el hombre tiene que hacer
una gran esfuerzo en dejar todo lo que era y de lo que aún sigue siendo del
viejo hombre. Esto significa que tiene que salir del gallinero, renunciar a
todo lo que los hombres del gallinero buscan como propósitos y fines de su
vida; y seguir a Jesús por el desierto de la disciplina y del discipulado,
creer en el pacto de Abraham que implica dejar su tierra, su parentela, su
vida; y encaminarse a una vida nueva que el Señor le va mostrando, a la tierra
de su herencia.
Muchos dirán que nosotros también seguimos
viviendo en medio de los hombres, que estamos en medio del mismo gallinero en
que pretendemos salir; mas no es así porque nuestra visión del vida en Cristo
Jesús cambia radicalmente, aprendemos a buscar las cosas con esperanza y
certeza del pacto. Ya no hacemos las cosas con la inmediatez y apuro con que
hacen los hombres, sino vivimos en esperanza y nuestro deseo en recibir la
tierra de nuestra promesa: así como lo tuvieron los israelitas.
Por eso, la naturaleza de los problemas
que tienen los creyentes es diferente, pues unos tienen sus dificultades porque
ama el gallinero y busca vivir, busca triunfar, busca sus bendiciones en el
gallinero que han construido los hombres. En cambio, nosotros sí también
tenemos problemas, tenemos necesidades y por el cual acudimos al Señor Jesús
pero son de naturaleza diferente, porque debemos aprender a desenvolvernos en
el desierto, porque debemos aprender a vivir sin los amores del gallinero,
porque nuestras ansias deben ser calmados y nuestra esperanza debe crecer y
hacernos aptos para entrar y conquistar la tierra prometida en el pacto que
hacemos con Dios.
En el gallinero: Generalmente cuando los
creyentes tienen problemas o necesidades, esto surge por causas que están relacionadas con el
viejo hombre. Y cuando piden a Dios, quieren ser grandes, quieren que su viejo
hombre crezca, que mejore, que pueda conquistar lo que antes no podían recibir.
Sí, jamás piensan en dejar al viejo hombre, ni el mundo que es la carne en
donde Jehová ha condenado el pecado. Esta es la principal causa de por qué las
oraciones de estos creyentes no son respondidos, porque son desobedientes,
porque el camino en sí, el hecho de permanecer y conquistar el gallinero en sí
no es el camino de Jehová. Por eso, nada de lo que hagan y por más que traten
de hacerlo en Cristo, sea por amor, sea por padecimiento, nada sirve. Nada es
útil, nada les favorece. Incluso cada vez están en más y mayor desobediencia
porque no salen del viejo hombre, del viejo mundo, no se están despojando de la
vieja manera de vivir. Esta es la razón de por qué la oración resulta tan
difícil y Jesús es inalcanzable.
Mas ¿qué quiere Dios? Quiere que ustedes
se despojen del viejo hombre, y se vistan del nuevo, que es un nivel de valores
muy superiores, un nivel donde están renovados, donde están vestidos del nuevo
hombre: sí, porque verdaderamente se vive una nueva vida, porque se sigue por
un camino totalmente nuevo y diferente que el hombre haya conocido; es el
camino del pacto y las promesas correspondientes. Una vida nueva en donde se
guardan todos los mandamientos, estatutos y ordenanzas de Jehová Dios, y se
encamina lentamente por la senda que el Señor nos va guiando. Es cierto que los
demás hombres del mundo y los creyentes que no creen en el camino del pacto,
viven una vida y un camino que muchas veces parecen paralelos; pero mientras
nosotros nos acercamos cada día más a Dios porque nos despojamos del viejo
hombre, los otros creyentes que siguen en el gallinero “indefectiblemente” se
irán adentrando más y más en el gallinero y su mundo. Así como Lot se desvió de
Abraham y se fue encaminando su tienda cada día hasta el corazón mismo de
Sodoma.
Entonces, ¿qué significa renovados, qué
significa vestidos del nuevo hombre? Por supuesto que es una vida totalmente
diferente y también un nivel superior a lo que era el hombre viejo que estaba
viciado con las cosas del mundo, de los entendimientos entenebrecidos, ajenos
de la vida de Dios, de los duros de corazón, de aquellos que perdieron toda
sensibilidad espiritual, de aquellos que están prestos para cometer toda clase
de impureza y de injusticia.
Vuelvo a recalcar, mientras los creyentes
que siguen el camino del pacto, cada día se van despojando de los amores del
viejo hombre por medio de la fe y esperanza; esto va en aumento de la
sensibilidad espiritual. En cambio, aquellos creyentes quienes siguen en el
gallinero del mundo, cada día aumentan en la insensibilidad espiritual, porque
no hay forma de salirse ni de aislarse de la contaminación. Mas como todo el
gallinero no es del agrado de Jehová, siempre cuando vengan algún juicio, sea
de hambre, sea de enfermedades y plagas, sea de espada, sea de cautiverio,
siempre serán alcanzados. Y cuando éstos clamaren a Jesús, ¿quién le responderá
si fueron tan desobedientes y se aferraron a los bienes del gallinero?
¿No lo dice Proverbios acerca de este
resultado? “Tales son las sendas de
todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores. La
sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas; clama en los
principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad
dice sus razones. ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los
burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? Volveos
a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré
saber mis palabras. Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y
no hubo quien atendiese. Sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión
no quisisteis, también yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os
viniere lo que teméis; cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y
vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere
tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de
mañana, y no me hallarán” (Proverbios 1:19-28)
Por eso dice que el que aprendió de
Cristo, en realidad no ha aprendido de esa manera, aquellos que realmente han
aprendido a Dios siguen los caminos del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob. Así
que Dios quiere verles a ustedes en un nuevo nivel, en el nivel del hombre
renovado por Cristo. Y esto no significa simplemente saber orar y pedir en
nombre de Jesús para alcanzarlo, sino implican cambios más profundos, más
drásticos, una vida entregada a la esperanza del pacto.
Y para que Dios les responda pronta y
constantemente, primero uno tiene que situarse en el “NIVEL” del nuevo hombre,
y eso implica una nueva mente, una fe más crecida y madura, una esperanza más
firme y duradera, un amor hacia Dios más crecido y maduro; COSAS ESTAS SE
CONSIGUEN CUANDO EL CREYENTE GUARDA LOS MANDAMIENTOS DE DIOS, y verán que se
pueden guardar estos mandamientos únicamente cuando se sigue en el camino del
pacto de Abraham, dentro del gallinero es imposible.
Por eso dice también en Hebreos 5:11-14 “Acerca de esto tenemos mucho que decir,
y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque
debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se
os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios;
y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento
sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de
justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado
madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el
discernimiento del bien y del mal.”
Así que existen “valores mínimos” que
corresponden al nuevo hombre. Cada uno de ustedes deben estar vestidos en el
Espíritu Santo según el nuevo hombre “en un valor mínimo” para que toda
oración, toda petición que hagan sea respondido rápida o inmediatamente por
Dios.
¿Qué significa esto? Que Dios te da todos
los alimentos, todas las palabras, la gracia, la unción del Espíritu para que
crezcan y alcancen los niveles correspondientes al nuevo hombre. Y cuando
sigues así la voz y la guía del Espíritu Santo, “sabes, sientes” que estás en
el valor adecuado para recibir la respuesta de Dios, estás confiado, sientes en
el Espíritu que Dios te está escuchando y por la práctica sabes que recibirás
la respuesta. O cuando no estás en el nivel adecuado para una nueva situación,
también sabemos cómo alcanzarla.
Mas aquí está el problema de muchos
creyentes que siguen tratando de ser buenos cristianos dentro del gallinero,
que son siempre tardos para entender, reacios a cambiar, y también por las
malas enseñanzas influyen terriblemente, piensan que siempre podrán alcanzar a
Dios y el Señor les responderá ni bien le pidan en el nombre de Jesús.
Ahora bien, nosotros que hemos sido
guiados para salir al desierto y seguir las promesas del pacto, también tenemos
viejas reminiscencias o añoranzas del gallinero, o porque son asuntos que nunca
hemos afrontado y la primera reacción es como hombre del gallinero; sí, la
carne reacciona primero, la carne piensa primero. Por tanto, si queremos
elevarnos al “valor mínimo” para que Dios nos responda, tenemos que aprender
cómo es la CONTRAPARTIDA de la ley del Espíritu, es decir, tenemos que buscar
por medio de la oración, por medio de la Biblia, y escuchando atentamente la
voz del Espíritu Santo, cómo se resuelve o se trata ese asunto en el camino del
pacto de Dios. Hay que descubrir cómo son las reglas de Dios que rigen ese
asunto y hacerlas rápidamente para que el problema o asunto no lo hagamos según
el viejo hombre que está viciado, sino según el nuevo. Entonces verán que
rápidamente se alcanza “el valor mínimo” y Dios responde y se vuelve a la
normalidad espiritual.
Es un engaño y un error muy grande y
grave. Porque Dios requiere de unos valores mínimos, unos niveles mínimos de conocimiento,
de fe, de perseverancia, de paciencia, de llenura del Espíritu Santo, de obras,
de amor, de obediencia y de caminar como el nuevo hombre por el camino y senda
del pacto, porque el Señor Jehová ha levantado su mano jurando que nos daría la
tierra de la promesa. Así que, nadie le puede cambiar en su decisión, él sí
cumplirá su promesa, y nosotros también hemos de caminar firmemente en esa
dirección.
¿Qué sucede cuando el creyente en Jesús no
sigue ni busca su pacto y sale del gallinero al desierto para encaminarse a su
tierra prometida? ¿Qué sucede cuando un creyente no ha alcanzado esos valores
mínimos incluso cuando está buscando recibir su pacto en el desierto de Dios?
¿Qué sienten ustedes cuando sus hijos no responden adecuadamente en el nivel de
la edad? Sí, se tienen frustrados, se sienten decepcionados, nos dolemos porque
hicimos mucho esfuerzo pero el retorno no es suficiente. Dios también hace un
esfuerzo adicional, habla, exhorta, amonesta, castiga, cierra puertas, hace el
camino más duro y más angosto, toca el cuerpo. Mas también puede cansarse y te
juzgará y condenará para que nunca puedas entrar en la tierra de tu promesa y
mueras en el desierto todos los años de tu rebeldía. Es el ejemplo de los
israelitas quienes se rebelaron y fueron condenados a pasar cuarenta años en el
desierto y murió toda la generación de los incrédulos.
Aquí les quiero enseñar algo respecto a
los valores mínimos, cuando están orando y las cosas no son respondidas
rápidamente; en lugar de sentarse a clamar y llorar, busquen en qué aspectos no
han alcanzado los valores mínimos y háganlos, cúmplanlos, obedécelos, afronta y
lleva la cruz de Cristo suficientemente, y luego oren y verán que los
resultados son diferentes. Sabrán que han alcanzado el valor requerido por Dios
sobre un asunto cuando es escuchado y respondido.
LOS VALORES MÍNIMOS
VAN AUMENTANDO
Fíjense en lo que dice los versículos
12-15 “A fin de perfeccionar a los
santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de
Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento
de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia
las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en
todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien
concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,
según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir
edificándose en amor.”
Por eso es imprescindible que ustedes
estén siempre orando, siempre leyendo la Palabra de Dios y entendiendo sus
tiempos, sus lugares, sus obras. Porque el valor mínimo siempre va creciendo,
siempre va elevándose según su crecimiento; entonces siempre que estén
acompañando ese nivel que pide Dios, verán que existe una paz, y las respuestas
de Dios, las enseñanzas de Dios son abundantes.
Estando en un nuevo nivel o valor, hay que
adaptarse a ella, pues se tienen exigencias diferentes, conocimientos más
amplios y profundos, y cruces más pesadas. Mas también la retribución, el
acercamiento hacia Dios es mayor. Se llega a una intimación en el Espíritu muy
profundo. Por eso, dice Jehová: “Entonces
Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta el
tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les dijo: Oíd
ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré
en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en
toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y
verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra
mi siervo Moisés? Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue.”
(Números 12:5-9).
Por eso nos dice hoy: “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,
para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad
de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida
de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños
fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema
de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”.
LA RESPONSABILIDAD
APAREJADA
Ayer estuvimos estudiando la lección
“Pacientemente esperé a Jehová” del libro de Salmos 40.
¿Qué es la responsabilidad aparejada cuando
se alcanzan valores mínimos espirituales de conocimiento y de fe?
Significa que hasta ese nivel, ustedes
están preparados para llevar una carga, están suficientes para soportar las
dificultades, que su conocimiento de Dios, la fe y experiencia que tienen les
bastan. Sí llevar la cruz hasta ese punto y un poco más lo pueden hacer bien.
No se requiere buscar a Dios por ello, y con eso también se practica la
autoridad de Dios, se crece en sabiduría, en paciencia. Incluso pueden crecer
mucho más, pueden ser más pacientes aún.
Dios les deja para que ustedes aprendan a
desenvolverse según las leyes de Dios y también prueba cuán firmes son tus
conocimientos, y cuánta convicción tienes de la Palabra de Dios y el camino del
pacto que sigues.
Las respuestas de Dios también son acordes
a ese nivel, son más amplias, son más variadas, incluso son dadas con simples palabras,
nombres, una situación de la Biblia; y verán que ya pueden comprender qué desea
Dios y toda la sabiduría que envuelve ese asunto. También algunas cosas son guardadas
en misterios, en silencios para que ustedes lo busquen con paciencia.
Siempre que estén dentro de ese rango que
está por encima de los valores mínimos de tu edad espiritual, tu comunicación
con Dios es más abundante, es variado, es nuevo. Es en este punto de la
intimidad con Dios, donde funcionan palabras de Jehová como: “CLAMA A MÍ, Y YO
TE RESPONDERÉ, Y TE ENSEÑARÉ COSAS GRANDES Y OCULTAS QUE TÚ NO CONOCES”.
¿Pero cuándo vinieron estas palabras a
Jeremías? Dice la Biblia: “vino
palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio
de la cárcel, diciendo: Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la
formó para afirmarla; Jehová es su nombre”. ¿Qué hubiera pasado si
Jeremías clamaba solamente para que Jehová le sacase de la cárcel y se aferraba
solamente a esa petición? Ciertamente que el Señor no le mostraría toda la
visión del cual habla en ese capítulo 33 del libro de Jeremías.
Son responsabilidades aparejadas, que
debes llevar o soportar una carga, pero por otro lado eres abundantemente
recompensado en sabiduría, en autoridad, en conocimiento.
CONCLUSIÓN:
Los creyentes no deben ser medidos según
los estándares de los hombres del gallinero como riquezas, renombre, poder,
influencia, o gloria como hoy es medido y alabado el creyente en Jesucristo.
Tu alabanza tiene que provenir de Jehová,
porque has elevado tu vida a los valores mínimos, y por encima de ellos para
alcanzar toda plenitud de tu estado espiritual hoy.
Por eso, las mediciones que se hacen para
saber si un creyente es bienaventurado en Cristo Jesús es muy diferente. Les
pregunto: ¿Jeremías era bienaventurado estando encarcelado y en falta de pan?
Claramente según los ojos de los hombres del gallinero y según los creyentes
que buscan triunfar en el gallinero que es el mundo, será su condenación y fin;
mas según el nuevo hombre en Cristo es la gracia porque la Palabra de Dios ha
venido sobre él.
Siempre deben esforzarse en estar por
encima de los valores mínimos para que en cualquier momento puedas ver a Dios,
puedas conversar con él. La oración no es una dificultad como muchos
consideran, sino la conversación franca y directa con el Padre es un placer
indescriptible.
Que Dios te bendiga por seguir el camino
de vida según el pacto.
|