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Sermón
en el día de Jesús 18 de diciembre de 2011.
Título:
EL CONOCIMIENTO Y LA FE
Biblia:
Romanos 7 y 8
Predicador:
Pastor Dong Han David Lee
Iglesia
Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte.
1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,
Asunción,
Paraguay
www.evangelio123.org
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(595)
021-301-706 / (595) 0981-815-179
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Romanos 7
1.
¿Acaso ignoráis, hermanos
(pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre
entre tanto que éste vive?
2.
Porque la mujer casada está
sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella
queda libre de la ley del marido.
3.
Así que, si en vida del
marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido
muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no
será adúltera.
4.
Así también vosotros,
hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que
seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto
para Dios.
5.
Porque mientras estábamos en
la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros
miembros llevando fruto para muerte.
6.
Pero ahora estamos libres de
la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que
sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la
letra.
7.
¿Qué diremos, pues? ¿La ley
es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley;
porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
8.
Mas el pecado, tomando
ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el
pecado está muerto.
9.
Y yo sin la ley vivía en un
tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.
10.Y hallé
que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte;
11. Porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y
por él me mató.
12.De manera
que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
13. ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna
manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por
medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a
ser sobremanera pecaminoso.
14.Porque
sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.
15. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero,
sino lo que aborrezco, eso hago.
16. Y si lo
que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
17. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que
mora en mí.
18.Y yo sé
que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está
en mí, pero no el hacerlo.
19.Porque no
hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
20. Y si hago lo que no quiero,
ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
21.Así que,
queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
22. Porque según el hombre
interior, me deleito en la ley de Dios;
23.Pero veo
otra ley en mis miembros, que se rebela contra le ley de mi mente, y que me
lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
24. ¡Miserable de mí! ¿quién me
librará de este cuerpo de muerte?
25.Gracias
doy a Dios, por Jesucristo señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo
a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
ROMANOS 8:
1.
Ahora, pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a
la carne, sino conforme al Espíritu.
2.
Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
3.
Porque lo que era imposible
para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en
semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la
carne;
4.
Para que la justicia de la
ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme
al Espíritu.
5.
Porque los que son de la
carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las
cosas del Espíritu.
6.
Porque el ocuparse de la
carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
7.
Por cuanto los designios de
la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni
tampoco pueden;
8.
Y los que viven según la
carne no pueden agradar a Dios.
9.
Mas vosotros no vivís según
la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en
vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
10.Pero si
Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado,
mas el espíritu vive a causa de la justicia.
11. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora
en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también
vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
12.Así que,
hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;
13. porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el
Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
14.Porque
todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
15. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra
vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual
clamamos: ¡Abba, Padre!
16.El
Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
17. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con
Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él
seamos glorificados.
18.Pues
tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con
la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
19.Porque el
anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de
Dios.
20. Porque la creación fue
sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza;
21.Porque
también la creación misma será libertada a la esclavitud de corrupción, a la
libertad gloriosa de los hijos de Dios.
22. Porque sabemos que toda la
creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;
23.Y no sólo
ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu,
nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la
redención de nuestro cuerpo.
24. Porque en esperanza fuimos
salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve,
¿a qué esperarlo?
25.Pero si
esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
26. Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo
sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
27. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del
Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
28. Y sabemos que a los que aman
a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su
propósito son llamados.
29. Porque a los que antes
conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de
su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
30.Y a los
que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también
justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
31. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra
nosotros?
32.El que no
escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no
nos dará también con él todas las cosas?
33. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34.¿Quién es
el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el
que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia,
o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36.Como está
escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como
ovejas de matadero.
37. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de
aquel que nos amó.
38.Por lo cual
estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni
potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39.Ni lo
alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de
Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
INTRODUCCIÓN
Muchas veces nosotros los hombres y
especialmente los creyentes en el Señor Jesucristo nos atribuimos poderes,
capacidades que están fuera de nuestro ámbito inicial, porque nos creemos
capaces de saber y juzgamos cómo y cuándo necesitamos la Palabra de Dios. Es
que nos sentimos capaces de sacar a luz nuestra fe ni bien lo deseemos o
necesitemos.
El otro punto de equivocación está
directamente relacionada a lo que dije, confunden el conocimiento de la Palabra
de Dios y la fe. Les explico: conocen la palabra, han leído la Biblia, o lo han
aprendido, o lo han escuchado y otros han memorizado cortos versículos aquí y
allá de las Escrituras; mas suponen por esa supuesta “capacidad” creen aptos
para convertir en fe, y creen capaces de mover montañas y resolver situaciones,
que pueden cuidarse así de su vida.
Y ante estas series de errores, las
personas porque han escuchado, han estudiado o porque lo han leído, creen que
el conocimiento es fe. Y esta es la peor de las confusiones.
El conocimiento no es fe. Alguien me podrá
decir que si no tuviéramos fe, ¿cómo se creería como la palabra de Dios? Y yo
le contestaría que si tuvieran fe, obedecerían a la Palabra de Dios tal cual
está escrito y vivirían en sus dichos. Así que, el conocimiento no implica que
tengan fe en las mismas proporciones. Es cierto que existe una fe básica por el
cual reconocen que es la Palabra de Dios y lo creen, pero insuficiente pues no
“cambia” a las personas, ni los transforma y menos los regenera.
Les voy a darle un ejemplo bien
sorprendente y extraño: vamos a suponer que alguien en estas fiestas le regaló
un vale por diez millones de guaraníes. Seguramente ustedes lo pondrán encima
de la mesa, lo mirarán todos los días y dirán: tengo un vale de diez millones y
me puedo comprar esto y aquello, pero nunca llegan a utilizarlo. Sí, tengo
conocimiento que tengo un vale de diez millones, pero solamente cuando lo uso y
lo canjeo por mercaderías o servicios, sé que el vale es real y verdadero. Mas
cuando está puesto sobre la mesa, y no hago uso de ella, no es más que un
pedazo de papel.
“Pero yo creo en la Biblia”. El
conocimiento de la Palabra de Dios no es fe, si realmente tuvieran fe
utilizarían rápidamente como el vale; es decir, serían capaces de transformar
la Palabra en OBRAS Y ACCIONES. ¿No es cierto? Entonces, el conocimiento, ¿es
fe? No es fe. Como el vale, solamente cuando leo la Biblia, escucho la Palabra
y lo utilizo adecuadamente y veo que resulta tal como me lo promete la Biblia y
su palabra, entonces se traduce en fe y me retroalimenta para tener nuevos y
mayores conocimientos. Y esto debe repetirse varias veces para que se afirme la
fe.
EL CONOCIMIENTO ES UNA FE ESTÁTICA
No estoy hablando respecto a los
incrédulos del mundo, no estoy hablando al conocimiento que puedan tener los
hijos de los hombres respecto a las Escrituras como un libro de estudio o de
difamación; sino estoy refiriéndome al conocimiento de la Palabra que tienen
los hijos de Dios.
El hecho de creer en la Palabra de Dios,
por ejemplo: “Mas a todos los que le
recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos
de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni
de voluntad de varón, sino de Dios.” (San Juan 1:12-13). Contiene un
conocimiento, una realidad, un potencial, una verdad, una fuerza; mas hasta que
el creyente lo sepa utilizar correctamente y lo pueda transformar en obras y
acciones de fe en el cual Dios responda positivamente es la fe.
Sí, los hijos de Dios podrán creer en
estas palabras, podrán porque tienen un conocimiento básico, porque tienen una
fe básica. Talvez lo interpretarán, lo estudiarán con diferentes textos de la
Biblia. Mas esto no es más que una fe estática, simplemente capaz de creer lo
increíble; pero no mover la montaña, o trasladarlo. “si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este
sicómoro: desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.” (San Lucas
17:6)
Aquí está el problema, que uno comprenda
la Palabra, que lo pueda interpretar, que lo pueda desglosar, que lo pueda
aprender de memoria es una cosa; una fe estática, pero no es una fe ACTIVA
GENERADORA.
Que sepa utilizar la palabra de Dios y
encaminarse en esa dirección, creyendo, venciendo obstáculos, perseverando en
ese camino hasta recibir las promesas de esa palabra, y sobretodo hacerlo
dentro de la doctrina y unidad del Espíritu. Porque se pueden resolver los
problemas y las necesidades de variadas maneras y luego atribuirlas todo a
Dios, mas sí se requiere de mucha fe y cimentado en la sana doctrina y en los
principios del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob; pues no se tienen tanta
movilidad, ni campo para las maneras humanas de hacer las cosas.
Inclusive cuando se pone en uso el
conocimiento de toda la palabra de Dios, pero lo utiliza en las condiciones de
la sana doctrina y en los principios del Pacto de Abraham; por más que se
tengan palabras en algún punto de la Biblia, ésas no se pueden aplicar, porque
no corresponden en a la persona, en tiempo, en lugar y en su forma.
En este sentido, muchos piensan que tienen
el conocimiento y consecuentemente consideran que eso se traducirá en fe; mas deben
saber que el creyente cuando es un creyente nuevo, su conocimiento de la Biblia
y de Dios es más humano y menos espiritual. Es decir, en los creyentes quienes
no conocen mucho de doctrina, ni de la existencia y comprobación del pacto, ni
de experiencias de vivencia con Dios; siempre su conocimiento es humano, está
enfocado hacia lo humano, prioriza lo humano antes que lo espiritual. Es decir,
que siempre busca y mira la Biblia desde su óptica como hombre necesitado y
aproblemado. Así que, es más carnal, lleno de concupiscencias personales,
deseos de llenar su ansiedad y codicia.
Esta es la razón de por qué las oraciones
de estos creyentes no son respondidos rápidamente, porque Dios condiciona las
respuestas según la fe que alcanzan los fieles.
O sea, la fe comienza a nacer y se
desarrolla, cuando tiene coincidencia con los requerimientos de Dios, porque es
un don que el Señor nos da. Así que, el hombre puede pensar a la manera que
sea, comenzando desde lo más humano y codicioso, mas la respuesta de Dios y su
respuesta en fe que comienza a tener el creyente, coincide cuando se cumplen
sus requerimientos.
Generalmente los creyentes hablan de fe,
pero es una mezcla de emociones, pensamientos, imitaciones y deseos humanos que
están direccionados hacia Dios y pedidos en el nombre de Jesús. Por eso digo
que se debe tener conocimiento y fe según la sana doctrina, de acuerdo al pacto
de Abraham. Pues todo lo que sale de esos límites, es humano y finalmente
morirá.
Es por eso que se debe practicar el
conocimiento y traducirlo en una FE ACTIVA, porque eso hace que Dios les guíe a
su nivel, a sus reglas, a sus pensamientos, al propósito de Dios. Es el nivel
de Dios en el cual LA PALABRA comienza a funcionar y es respondido. Es entonces
cuando el hombre comprende que su CONOCIMIENTO estaba muy lejos de Dios, que
era muy humano. Generalmente esto se va consiguiendo estudiando, leyendo,
meditando la palabra, y obedeciendo cada una de ellas en todos los ámbitos de
la vida.
Y este es un error muy frecuente. Este es
un ejemplo que comúnmente se comete y les he explicado una vez: Malaquías 3:10
dice: “Traed todos los diezmos al
alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los
ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre
vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Entonces cuando los
creyentes basados en su conocimiento humanizado de la palabra, se aferran a
estas palabras y reclaman a Dios: “Señor, tú me pediste mi diezmo. Ya te lo he
dado, quiero las bendiciones del cielo que sobreabunda.” Les había dicho que
mientras el creyente esté en el desierto, siempre recibirá el pan de cada día y
se debe contentar y alegrarse en ello, y estas palabras de Malaquías son dados
a los israelitas que volvieron de su cautiverio babilónico y entraron
nuevamente en la tierra prometida a los padres Abraham, Isaac y Jacob. Así que,
no es simplemente aferrarse a unos versículos y pedir denodadamente; es saber
cuándo pedir, qué pedir en el tiempo de su realidad espiritual y de su iglesia.
Por tanto, la fe que dice tener de Malaquías 3:10 no pasa de ser una fe humana,
nacida de mi codicia y ansiedad.
¿Se puede hacer todas las cosas a nivel de
hombre del conocimiento de Dios y terminar concluyendo que es fe? Sí, se ve con
mucha frecuencia este error. ¿En qué puntos se vería afectado? Seguro que
muchas veces se “presta” la palabra de Dios y los versículos de la Biblia, y se
los utiliza para algún fin humano. Mas cada vez que pasa el tiempo, verán que
las cosas se tuercen más, uno se aleja de la comunión con Dios, las puertas se
cierran, y los problemas aumentan.
¿Creen que se puede perdonar a alguien sin
saber el perdón de Jesucristo? ¿Creen que puede existir un verdadero perdón sin
que sepa cuánto Cristo le ha perdonado? ¿Puede existir perdón si uno no muere
como Cristo?
Así sucede también cuando predican a Jesús
sin ninguna doctrina, sin cruz, sin padecimiento. Sí, talvez está fundamentado
en un conocimiento de la palabra de Dios, mas al ser de pensamiento carnal, no
tiene ninguna relación con Jesucristo.
¿Por qué es tan necesario tener una fe
activa? ¿O una fe dinámica?
CONOCIMIENTO Y FE DE GRADOS SUPERIORES
Les dije que un conocimiento de la palabra
de Dios, primeramente cuando el hombre lo recibe es humano; mas cuando se pone
en acción y cuando se cumple los requisitos y reglas de Dios respecto a esa
palabra, entonces se convierte en una Fe activa porque el Señor siempre “estira
y estira para arriba”, agrega conocimiento, paciencia, prueba, obediencia de la
Palabra, entonces responde. Así el creyente comprende en qué nivel el Señor
siempre responde. E irá ampliando a otros conocimientos de la misma manera.
Entonces, con estas experiencias hace que
el creyente vuelva a “aprender la Palabra una segunda o tercera vez”, mas ahora
ya no en términos humanos, sino en términos de Dios, ajustando en toda
doctrina, en el pacto y en su tiempo. Y esto se irá perfeccionando y se irá
regenerando hasta llegar a la estatura de Cristo. Si la Palabra de Dios dice: “toda la Escritura es inspirada por Dios,
y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda
buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). En cada una de ellas, se debe
cumplir.
Mas cuando aun estamos rechazando, cuando
estamos olvidando, cuando estamos relegando, cuando estamos rebelándonos,
significa que aún nuestra carne no está aceptando toda la palabra de Dios, y
por consiguiente mi fe por causa de mi carne, no alcanzará jamás el nivel
requerido para traducirse en respuesta de Dios y obra. No se comprenderá en la
plenitud de la Palabra.
Pero las cosas no terminan ahí, cuando yo
experimento la fe activa, y veo cómo la Palabra de Dios está viva, y vuelvo a
comprender la Palabra de Dios una segunda y tercera vez hasta adecuarlo a la
altura del verdadero conocimiento de Dios; estoy avanzando y comenzando a
comprender los “grados superiores” de conocimiento y hasta alcanzar la fe de
Dios. O sea, una misma palabra, puede ser comprendida humanamente, la misma
palabra, cuando tenga una fe activa será comprendida en la forma en que Dios lo
ha querido enseñarnos.
Luego se alcanzan niveles superiores de
conocimiento y de fe, serían como niveles segundos y terceros, son niveles en
donde has ganado la confianza del Padre, piensas y actúas en el carácter de
Dios. Es por eso, como les dije el domingo pasado respecto a “Tan sólo el remanente
será salvo”, así es el lenguaje del Contrato con Dios.
Es la razón de por qué muchas veces hemos
leído la Palabra de Dios, pero nunca lo hemos comprendido, nunca lo hemos
notado; mas lo podemos saber ahora porque hemos alcanzado un nivel superior para
el entendimiento de la palabra.
EL LENGUAJE NUEVO DEL ESPÍRITU
Pues justamente el libro de Romanos es un
libro que nos muestra de qué forma se debe vivir en la Palabra, de cómo el
justo vivirá por su fe; y siendo muerto respecto a la ley, mas justificado en
Cristo Jesús; hablamos un nuevo lenguaje, el lenguaje nuevo del Espíritu.
Por eso, la Biblia nos dice hoy: “Porque sabemos que la ley es espiritual,
mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues
no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.” De esta forma
de vida, de pensamiento que nos esclaviza y nos hace vivir en el pecado, y en
el dolor de la culpabilidad hemos de liberarnos.
¿Cuántos creyentes no han sufrido por esta
verdad omnipresente? Porque el querer
el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino
el mal que no quiero, eso hago.
El simple conocimiento jamás nos hace
liberar de estos pensamientos, y por más que un creyente se esfuerce con su fe
para vivir en el espíritu, y trata de liberarse de esta culpabilidad, realidad
y vida; es imposible.
Es un caso muy real, de cómo el
conocimiento de la Palabra de Dios, por más verdad, prometedor y poderoso sea,
sin que se exprese en una fe activa, en una vida en el conocimiento basado en
la correcta doctrina y en los fundamentos del pacto de Abraham; jamás se pueden
conocer la verdadera profundidad y libertad que nos indican estas palabras: “Porque los que son de la carne piensan en
las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del
Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del
Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad
contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; Y los
que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según
la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en
vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si
Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado,
mas el espíritu vive a causa de la justicia.” (8:5-10)
LA VIDA EN EL PACTO
Por eso, se debe realizar todas las cosas
bajo una doctrina que está enmarcada dentro de los principios y promesas del
pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob. Del cual, también hoy todos los
creyentes en Jesucristo, sean judíos o griegos, hemos recibido como herencia en
Cristo Jesús.
Porque el pacto impone muchas verdades,
pero también dice de muchas limitantes. Y el verdadero conocimiento y la fe que
resulta es verdadera cuando está bajo los términos del pacto.
En el sermón del próximo domingo hablaré
un poco más sobre este tema, pero ya mostrando desde adentro del pacto.
CONCLUSIÓN
Hay que buscar alcanzar esta fe de Dios
respecto a cada Palabra, respecto a cada principio, respecto a cada doctrina,
respecto a cada mandamiento, respecto al Pacto.
Pues ese es el nivel de paz y de reposo
que el creyente encontrará en Jehová Dios, porque está creciendo en la estatura
de Cristo. Por eso, deben estar siempre atentos, y siempre que leen la Biblia,
consideren que mi carne prevalecerá, incluso reaccionará contrariamente. Por
eso, se debe cuidar toda reacción, toda disputa o incredulidad que resulte de
escuchar por primera vez una enseñanza.
Siempre deben considerar que nosotros los
hombres nos equivocamos, no la Palabra de Dios. Y siempre se debe cuidar en
orar para que el Señor no dé la gracia del entendimiento y su sabiduría. Si hoy
es incomprensible o imposible, primero debemos callarnos, orar y seguir los
pasos que nos indican el Señor y verán que la Palabra y su concepto se
clarifica.
Romanos es un libro así, insiste para que
la parte carnal muera y seamos hoy fieles a la guía del Espíritu Santo.
Alcanzar esta fe requiere de mucha paciencia y esfuerzo sostenido de
obediencia.
Los hijos escuchan la voz del padre y sabe
que es verdadera.
Que Dios les bendiga.
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