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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

Sermón en el día de Jesús 18 de diciembre de 2011.

Título: EL CONOCIMIENTO Y LA FE

Biblia: Romanos 7 y 8

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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Romanos 7

1.     ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?

2.     Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.

3.     Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.

4.     Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

5.     Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.

6.     Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

7.      ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.

8.     Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.

9.     Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.

10.Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte;

11. Porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.

12.De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.

13. ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

14.Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.

15. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

16. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.

17. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.

18.Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.

19.Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

20. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

21.Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

22. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;

23.Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra le ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

24. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

25.Gracias doy a Dios, por Jesucristo señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

ROMANOS 8:

1.     Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

2.     Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

3.     Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

4.     Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

5.     Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

6.     Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

7.      Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

8.     Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9.     Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

10.Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

11. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

12.Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;

13. porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

14.Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

15. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

16.El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

17. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

18.Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

19.Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

20. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

21.Porque también la creación misma será libertada a la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

23.Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

24. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

25.Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

26. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

27. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

29. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30.Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

31. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

32.El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

33. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

34.¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36.Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.

37. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38.Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39.Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

INTRODUCCIÓN

Muchas veces nosotros los hombres y especialmente los creyentes en el Señor Jesucristo nos atribuimos poderes, capacidades que están fuera de nuestro ámbito inicial, porque nos creemos capaces de saber y juzgamos cómo y cuándo necesitamos la Palabra de Dios. Es que nos sentimos capaces de sacar a luz nuestra fe ni bien lo deseemos o necesitemos.

El otro punto de equivocación está directamente relacionada a lo que dije, confunden el conocimiento de la Palabra de Dios y la fe. Les explico: conocen la palabra, han leído la Biblia, o lo han aprendido, o lo han escuchado y otros han memorizado cortos versículos aquí y allá de las Escrituras; mas suponen por esa supuesta “capacidad” creen aptos para convertir en fe, y creen capaces de mover montañas y resolver situaciones, que pueden cuidarse así de su vida.

Y ante estas series de errores, las personas porque han escuchado, han estudiado o porque lo han leído, creen que el conocimiento es fe. Y esta es la peor de las confusiones.

El conocimiento no es fe. Alguien me podrá decir que si no tuviéramos fe, ¿cómo se creería como la palabra de Dios? Y yo le contestaría que si tuvieran fe, obedecerían a la Palabra de Dios tal cual está escrito y vivirían en sus dichos. Así que, el conocimiento no implica que tengan fe en las mismas proporciones. Es cierto que existe una fe básica por el cual reconocen que es la Palabra de Dios y lo creen, pero insuficiente pues no “cambia” a las personas, ni los transforma y menos los regenera.

Les voy a darle un ejemplo bien sorprendente y extraño: vamos a suponer que alguien en estas fiestas le regaló un vale por diez millones de guaraníes. Seguramente ustedes lo pondrán encima de la mesa, lo mirarán todos los días y dirán: tengo un vale de diez millones y me puedo comprar esto y aquello, pero nunca llegan a utilizarlo. Sí, tengo conocimiento que tengo un vale de diez millones, pero solamente cuando lo uso y lo canjeo por mercaderías o servicios, sé que el vale es real y verdadero. Mas cuando está puesto sobre la mesa, y no hago uso de ella, no es más que un pedazo de papel.

“Pero yo creo en la Biblia”. El conocimiento de la Palabra de Dios no es fe, si realmente tuvieran fe utilizarían rápidamente como el vale; es decir, serían capaces de transformar la Palabra en OBRAS Y ACCIONES. ¿No es cierto? Entonces, el conocimiento, ¿es fe? No es fe. Como el vale, solamente cuando leo la Biblia, escucho la Palabra y lo utilizo adecuadamente y veo que resulta tal como me lo promete la Biblia y su palabra, entonces se traduce en fe y me retroalimenta para tener nuevos y mayores conocimientos. Y esto debe repetirse varias veces para que se afirme la fe.

EL CONOCIMIENTO ES UNA FE ESTÁTICA

No estoy hablando respecto a los incrédulos del mundo, no estoy hablando al conocimiento que puedan tener los hijos de los hombres respecto a las Escrituras como un libro de estudio o de difamación; sino estoy refiriéndome al conocimiento de la Palabra que tienen los hijos de Dios.

El hecho de creer en la Palabra de Dios, por ejemplo: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (San Juan 1:12-13). Contiene un conocimiento, una realidad, un potencial, una verdad, una fuerza; mas hasta que el creyente lo sepa utilizar correctamente y lo pueda transformar en obras y acciones de fe en el cual Dios responda positivamente es la fe.

Sí, los hijos de Dios podrán creer en estas palabras, podrán porque tienen un conocimiento básico, porque tienen una fe básica. Talvez lo interpretarán, lo estudiarán con diferentes textos de la Biblia. Mas esto no es más que una fe estática, simplemente capaz de creer lo increíble; pero no mover la montaña, o trasladarlo. “si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.” (San Lucas 17:6)

Aquí está el problema, que uno comprenda la Palabra, que lo pueda interpretar, que lo pueda desglosar, que lo pueda aprender de memoria es una cosa; una fe estática, pero no es una fe ACTIVA GENERADORA.

Que sepa utilizar la palabra de Dios y encaminarse en esa dirección, creyendo, venciendo obstáculos, perseverando en ese camino hasta recibir las promesas de esa palabra, y sobretodo hacerlo dentro de la doctrina y unidad del Espíritu. Porque se pueden resolver los problemas y las necesidades de variadas maneras y luego atribuirlas todo a Dios, mas sí se requiere de mucha fe y cimentado en la sana doctrina y en los principios del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob; pues no se tienen tanta movilidad, ni campo para las maneras humanas de hacer las cosas.

Inclusive cuando se pone en uso el conocimiento de toda la palabra de Dios, pero lo utiliza en las condiciones de la sana doctrina y en los principios del Pacto de Abraham; por más que se tengan palabras en algún punto de la Biblia, ésas no se pueden aplicar, porque no corresponden en a la persona, en tiempo, en lugar y en su forma.

En este sentido, muchos piensan que tienen el conocimiento y consecuentemente consideran que eso se traducirá en fe; mas deben saber que el creyente cuando es un creyente nuevo, su conocimiento de la Biblia y de Dios es más humano y menos espiritual. Es decir, en los creyentes quienes no conocen mucho de doctrina, ni de la existencia y comprobación del pacto, ni de experiencias de vivencia con Dios; siempre su conocimiento es humano, está enfocado hacia lo humano, prioriza lo humano antes que lo espiritual. Es decir, que siempre busca y mira la Biblia desde su óptica como hombre necesitado y aproblemado. Así que, es más carnal, lleno de concupiscencias personales, deseos de llenar su ansiedad y codicia.

Esta es la razón de por qué las oraciones de estos creyentes no son respondidos rápidamente, porque Dios condiciona las respuestas según la fe que alcanzan los fieles.

O sea, la fe comienza a nacer y se desarrolla, cuando tiene coincidencia con los requerimientos de Dios, porque es un don que el Señor nos da. Así que, el hombre puede pensar a la manera que sea, comenzando desde lo más humano y codicioso, mas la respuesta de Dios y su respuesta en fe que comienza a tener el creyente, coincide cuando se cumplen sus requerimientos.

Generalmente los creyentes hablan de fe, pero es una mezcla de emociones, pensamientos, imitaciones y deseos humanos que están direccionados hacia Dios y pedidos en el nombre de Jesús. Por eso digo que se debe tener conocimiento y fe según la sana doctrina, de acuerdo al pacto de Abraham. Pues todo lo que sale de esos límites, es humano y finalmente morirá.

Es por eso que se debe practicar el conocimiento y traducirlo en una FE ACTIVA, porque eso hace que Dios les guíe a su nivel, a sus reglas, a sus pensamientos, al propósito de Dios. Es el nivel de Dios en el cual LA PALABRA comienza a funcionar y es respondido. Es entonces cuando el hombre comprende que su CONOCIMIENTO estaba muy lejos de Dios, que era muy humano. Generalmente esto se va consiguiendo estudiando, leyendo, meditando la palabra, y obedeciendo cada una de ellas en todos los ámbitos de la vida.

Y este es un error muy frecuente. Este es un ejemplo que comúnmente se comete y les he explicado una vez: Malaquías 3:10 dice: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Entonces cuando los creyentes basados en su conocimiento humanizado de la palabra, se aferran a estas palabras y reclaman a Dios: “Señor, tú me pediste mi diezmo. Ya te lo he dado, quiero las bendiciones del cielo que sobreabunda.” Les había dicho que mientras el creyente esté en el desierto, siempre recibirá el pan de cada día y se debe contentar y alegrarse en ello, y estas palabras de Malaquías son dados a los israelitas que volvieron de su cautiverio babilónico y entraron nuevamente en la tierra prometida a los padres Abraham, Isaac y Jacob. Así que, no es simplemente aferrarse a unos versículos y pedir denodadamente; es saber cuándo pedir, qué pedir en el tiempo de su realidad espiritual y de su iglesia. Por tanto, la fe que dice tener de Malaquías 3:10 no pasa de ser una fe humana, nacida de mi codicia y ansiedad.

¿Se puede hacer todas las cosas a nivel de hombre del conocimiento de Dios y terminar concluyendo que es fe? Sí, se ve con mucha frecuencia este error. ¿En qué puntos se vería afectado? Seguro que muchas veces se “presta” la palabra de Dios y los versículos de la Biblia, y se los utiliza para algún fin humano. Mas cada vez que pasa el tiempo, verán que las cosas se tuercen más, uno se aleja de la comunión con Dios, las puertas se cierran, y los problemas aumentan.

¿Creen que se puede perdonar a alguien sin saber el perdón de Jesucristo? ¿Creen que puede existir un verdadero perdón sin que sepa cuánto Cristo le ha perdonado? ¿Puede existir perdón si uno no muere como Cristo?

Así sucede también cuando predican a Jesús sin ninguna doctrina, sin cruz, sin padecimiento. Sí, talvez está fundamentado en un conocimiento de la palabra de Dios, mas al ser de pensamiento carnal, no tiene ninguna relación con Jesucristo.

¿Por qué es tan necesario tener una fe activa? ¿O una fe dinámica?

 CONOCIMIENTO Y FE DE GRADOS SUPERIORES

Les dije que un conocimiento de la palabra de Dios, primeramente cuando el hombre lo recibe es humano; mas cuando se pone en acción y cuando se cumple los requisitos y reglas de Dios respecto a esa palabra, entonces se convierte en una Fe activa porque el Señor siempre “estira y estira para arriba”, agrega conocimiento, paciencia, prueba, obediencia de la Palabra, entonces responde. Así el creyente comprende en qué nivel el Señor siempre responde. E irá ampliando a otros conocimientos de la misma manera.

Entonces, con estas experiencias hace que el creyente vuelva a “aprender la Palabra una segunda o tercera vez”, mas ahora ya no en términos humanos, sino en términos de Dios, ajustando en toda doctrina, en el pacto y en su tiempo. Y esto se irá perfeccionando y se irá regenerando hasta llegar a la estatura de Cristo. Si la Palabra de Dios dice: “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). En cada una de ellas, se debe cumplir.

Mas cuando aun estamos rechazando, cuando estamos olvidando, cuando estamos relegando, cuando estamos rebelándonos, significa que aún nuestra carne no está aceptando toda la palabra de Dios, y por consiguiente mi fe por causa de mi carne, no alcanzará jamás el nivel requerido para traducirse en respuesta de Dios y obra. No se comprenderá en la plenitud de la Palabra.

Pero las cosas no terminan ahí, cuando yo experimento la fe activa, y veo cómo la Palabra de Dios está viva, y vuelvo a comprender la Palabra de Dios una segunda y tercera vez hasta adecuarlo a la altura del verdadero conocimiento de Dios; estoy avanzando y comenzando a comprender los “grados superiores” de conocimiento y hasta alcanzar la fe de Dios. O sea, una misma palabra, puede ser comprendida humanamente, la misma palabra, cuando tenga una fe activa será comprendida en la forma en que Dios lo ha querido enseñarnos.

Luego se alcanzan niveles superiores de conocimiento y de fe, serían como niveles segundos y terceros, son niveles en donde has ganado la confianza del Padre, piensas y actúas en el carácter de Dios. Es por eso, como les dije el domingo pasado respecto a “Tan sólo el remanente será salvo”, así es el lenguaje del Contrato con Dios.

 Es la razón de por qué muchas veces hemos leído la Palabra de Dios, pero nunca lo hemos comprendido, nunca lo hemos notado; mas lo podemos saber ahora porque hemos alcanzado un nivel superior para el entendimiento de la palabra.

EL LENGUAJE NUEVO DEL ESPÍRITU

Pues justamente el libro de Romanos es un libro que nos muestra de qué forma se debe vivir en la Palabra, de cómo el justo vivirá por su fe; y siendo muerto respecto a la ley, mas justificado en Cristo Jesús; hablamos un nuevo lenguaje, el lenguaje nuevo del Espíritu.

Por eso, la Biblia nos dice hoy: “Porque sabemos que la ley es espiritual, mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.” De esta forma de vida, de pensamiento que nos esclaviza y nos hace vivir en el pecado, y en el dolor de la culpabilidad hemos de liberarnos.

¿Cuántos creyentes no han sufrido por esta verdad omnipresente? Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

El simple conocimiento jamás nos hace liberar de estos pensamientos, y por más que un creyente se esfuerce con su fe para vivir en el espíritu, y trata de liberarse de esta culpabilidad, realidad y vida; es imposible.

Es un caso muy real, de cómo el conocimiento de la Palabra de Dios, por más verdad, prometedor y poderoso sea, sin que se exprese en una fe activa, en una vida en el conocimiento basado en la correcta doctrina y en los fundamentos del pacto de Abraham; jamás se pueden conocer la verdadera profundidad y libertad que nos indican estas palabras: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.” (8:5-10)

LA VIDA EN EL PACTO

Por eso, se debe realizar todas las cosas bajo una doctrina que está enmarcada dentro de los principios y promesas del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob. Del cual, también hoy todos los creyentes en Jesucristo, sean judíos o griegos, hemos recibido como herencia en Cristo Jesús.

Porque el pacto impone muchas verdades, pero también dice de muchas limitantes. Y el verdadero conocimiento y la fe que resulta es verdadera cuando está bajo los términos del pacto.

En el sermón del próximo domingo hablaré un poco más sobre este tema, pero ya mostrando desde adentro del pacto.

CONCLUSIÓN

Hay que buscar alcanzar esta fe de Dios respecto a cada Palabra, respecto a cada principio, respecto a cada doctrina, respecto a cada mandamiento, respecto al Pacto.

Pues ese es el nivel de paz y de reposo que el creyente encontrará en Jehová Dios, porque está creciendo en la estatura de Cristo. Por eso, deben estar siempre atentos, y siempre que leen la Biblia, consideren que mi carne prevalecerá, incluso reaccionará contrariamente. Por eso, se debe cuidar toda reacción, toda disputa o incredulidad que resulte de escuchar por primera vez una enseñanza.

Siempre deben considerar que nosotros los hombres nos equivocamos, no la Palabra de Dios. Y siempre se debe cuidar en orar para que el Señor no dé la gracia del entendimiento y su sabiduría. Si hoy es incomprensible o imposible, primero debemos callarnos, orar y seguir los pasos que nos indican el Señor y verán que la Palabra y su concepto se clarifica.

Romanos es un libro así, insiste para que la parte carnal muera y seamos hoy fieles a la guía del Espíritu Santo. Alcanzar esta fe requiere de mucha paciencia y esfuerzo sostenido de obediencia.

Los hijos escuchan la voz del padre y sabe que es verdadera.

Que Dios les bendiga.

 

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: 23 de diciembre de 2011