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Sermón en el día de Jesús 11 de diciembre de 2011.

Título: TAN SÓLO EL REMANENTE SERÁ SALVO

Biblia: Números 16:1-50

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1. Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente,

2. y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.

3. Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

4. Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro;

5. Y habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.

6. Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su séquito,

7. Y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escogiere, aquel será el santo; esto os baste, hijos de Leví.

8. Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora, hijo de Leví:

9. ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles,

10. y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos hijo de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio?

11. Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?

12. Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijo de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá.

13. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?

14. Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

15. Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal.

16. Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón;

17. Y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.

18. Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.

19. Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.

20. Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

21. Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.

22. Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?

23. Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

24. Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.

25. Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel en pos de él.

26. Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.

27. Y se apartaron de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram en derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos.

28. Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad.

29. Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió.

30. Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová.

31. Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos.

32. Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos su bienes.

33. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.

34. Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la tierra.

35. También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.

36. Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

37. Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son santificados

38. Los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados, y serán como señal a los hijos de Israel.

39. Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían ofrecido; y los batieron para cubrir el altar,

40. En recuerdo para los hijos de Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su séquito; según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.

41. El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.

42. Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció al gloria de Jehová.

43. Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión.

44. Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

45. Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.

46. Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.

47. Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo,

48. Y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.

49. Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré.

50. Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.

INTRODUCCIÓN:

COHERENCIA EN LA PALABRA DE DIOS.

Hoy existen muchos intérpretes de la palabra de Dios, cada uno ha propuestos una versión, un camino, una solución; mas una cosa es cierta: solamente aquella que es la correcta y verdadera tiene la aprobación de Dios, y solamente cuando se busca esa INTENCIÓN ORIGINAL es en donde toda la voluntad de Dios se cumple y se demuestra.

Pues justamente esta es la problemática que plantea el pasaje de hoy, pues los hombres del pueblo de Israel decían: “¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?” (v. 3)

Así también hoy, existen muchos quienes se rebelan contra Dios, y dejando toda la Biblia y el Espíritu de las Escrituras, se han embarcado en plantear cada uno según su parecer y gusto, mas en especial según su necesidad para encubrir su vida actual, diciendo que ellos también tienen el Espíritu Santo.

Pero se han olvidado de un detalle muy importante: LA COHERENCIA DE LAS ESCRITURAS. Incluso de la coherencia con Dios mismo, pues el Señor o deja, o se aleja, o lo combate en forma terrible como nuestro texto.

Y muchas de estas expresiones de rebeldías van dirigidos a una persona, o a una iglesia que desea permanecer en el Camino de Jesucristo, que tratando de hacer coherentemente todas las cosas para que la Palabra de Dios tenga vida y acción, es rechazado y repelido por muchos por causa de la diferencia en las doctrinas. Por eso, las palabras de Jesús son ciertas: “Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa” (San Mateo 10:35-36). Así también le respondió Moisés: “En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad.”

Veamos el siguiente caso para que vean cómo la incoherencia ha llevado a errores e incomprensiones en la fe de los creyentes y es principio de disensiones: La palabra de Dios y el evangelio que nos ha enseñado el Señor Jesús tienen muchas cosas que no son fáciles de asimilar. Escuchen estas palabras:

  • “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; Y AL QUE A MÍ VIENE, NO LE ECHO FUERA.” (San Juan 6:35-37)
  • “De cierto, de cierto os digo: EL QUE CREE EN MÍ TIENE VIDA ETERNA”. (San Juan 6:47)

Pero cómo se pueden entender estas palabras en la coherencia y unidad del Espíritu:

  • “Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; PORQUE MUCHOS SON LLAMADOS, MAS POCOS ESCOGIDOS.” (San Mateo 20:8-16)
  • o como podemos explicar estas palabras de Romanos 9:25-28 “como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente. También Isaías clama tocante a Israel: SI FUERE EL NÚMERO DE LOS HIJOS DE ISRAEL COMO LA ARENA DEL MAR, TAN SÓLO EL REMANENTE SERÁ SALVO; porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud.”

¿Cómo pueden entender todo esto en coherencia única? Si están diciendo: “el que cree en mí tiene vida eterna”, entonces ¿cómo se entiende que la Biblia diga?: “porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”, o “si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo.”

¿Será que Dios dice algo y luego cambia de parecer en otro lugar? Esta es la razón de por qué muchos quieren mantener el antiguo testamento como una parte caducada de la Biblia, que ya no tiene efecto. Porque justamente con palabras como estas no tienen coherencia sus enseñanzas. Mas vemos que incluso Jesús dice: “muchos son llamados, mas pocos escogidos”; ¿cómo se explican estas palabras con: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”? ¿Y esto? “Tan sólo el remanente será salvo.”

Por eso ha nacido y se ha extendido la enseñanza de que “la salvación se pierde” si una persona deja la fe, pues para estas personas incoherentes es la única forma de “unir” y “explicar” las cosas de por qué tantos son los “llamados” mas pocos los “escogidos”. ¿Será por esto la razón de por qué las personas tardan tanto en venir y servir al Señor Jesús? ¿Para ser siempre los últimos y para ser primeros, y ser los escogidos?

Pues justamente este es un problema que surge porque los creyentes no están entendiendo el lenguaje de Dios, y principalmente porque no están comprendiendo el lenguaje del CONTRATO CON DIOS. Y siempre para solucionar y dar a luz la verdad existen “parejas” de textos bíblicos, existen “uniones” que clarifican y dan la razón del entendimiento. Y justamente este texto de Números dieciséis es esa respuesta que une y explica, que soluciona “el que cree en mí tiene vida eterna” y “muchos son los llamados, mas pocos escogidos” o “tan sólo el remanente será salvo” de la Biblia.

EL PACTO Y LA SALVACIÓN

La razón de por qué tantas personas se confunden y caen en el error de la inconsistencia de las Escrituras es porque mezclan conceptos, realidades, principios y doctrinas independientes que tratan de unirlas en una sola. Es como querer comparar perro y caballo, o elefante con búfalo. Salvo algunas características similares, no se pueden comparar.

Así son los textos que les mencioné. Es que el texto: “De cierto, de cierto os digo: EL QUE CREE EN MÍ TIENE VIDA ETERNA”. (San Juan 6:47) tiene relación con la SALVACIÓN.

En cambio el texto de la parábola de Jesús acerca de los labradores contratados para trabajar en la viña del Señor, y a quien se le paga con un denario al final del día y produce una disconformidad en donde dice: “Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; PORQUE MUCHOS SON LLAMADOS, MAS POCOS ESCOGIDOS, tiene relación con el pacto y la paga que se da en ella; y es el lenguaje del Contrato de Dios (que es el sermón del domingo pasado).

Mas como muchos creyentes hoy no aceptan ni creen ni viven en los términos del pacto de Dios, y como no están entrenados a comprender el lenguaje del Contrato con Dios, se confunden y caen en las incoherencias, porque como “intérpretes de la Biblia y maestros” deben dar una explicación y enseñanza coherente. Por eso, dicen: “la salvación se pierde”.

¡NO! ¡La Salvación jamás se pierde! Cuando uno fue elegido desde antes de la fundación del mundo y por eso mismo ha sido unido a Cristo Jesús en su muerte y en su resurrección. Por tanto, en los términos o en el lenguaje de la salvación, nosotros jamás podemos perder la salvación, pues aseverar eso sería lo mismo que decir que “Jesús también puede perderse en el infierno”. ¡LO CUAL ES IMPOSIBLE! Porque Jesús está ahora sentado y ha recibido definitivamente el reino y toda potestad sobre los vivos y los muertos. Y nosotros que estamos unidos a él, jamás podemos “des-unirnos” a él, es imposible desprendernos de él porque somos miembros de su cuerpo y uno en él.

Esto es la salvación. ESTE PRINCIPIO ES PARTE DEL PACTO DE JESUCRISTO.

Ahora, en términos del pacto, los creyentes que ya están salvados, sí pueden ser bendecidos, retribuidos, pagados según su obediencia y fidelidad; mas también pueden ser desechados, castigados, e incluso muertos por la rebeldía, por la idolatría, por la desobediencia y no entrar en el reposo de Dios.

Esto sí puede pasar, y sucede MUY FRECUENTEMENTE porque los creyentes de hoy, en las diferentes iglesias no son enseñados según los términos del Pacto de Abraham (Contrato con Dios), ni son guiados en toda su vida, ni la iglesia misma vive según los términos de este pacto. Por eso resultan en que muchos son llamados y pocos los escogidos.

ESTE ES UN PRINCIPIO DEL PACTO DE ABRAHAM para todos los creyentes en Jesucristo, tanto judíos como gentiles como nosotros.

Y así nos explica el libro de Efesios, que trata justamente de esto: “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel, y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.” (Efesios 2:12-16)

Ya estamos en el pacto de Jesucristo desde antes de la creación, mas también estamos en el pacto de Abraham y según el término de este pacto o según su lenguaje, se debe creer en la esperanza contra esperanza, vivir y sembrar pacientemente, encaminarse con firmeza para recibir las promesas del pacto y entrar en el reposo de Dios.

Y seguro que en ese camino seremos encargados por el Señor de la viña para trabajar en su tierra, algunos que fuimos llamados antes deberemos trabajar desde el amanecer, otros que son llamados después trabajarán una hora; y al final del día recibiremos la misma paga: “UN DENARIO”, que es el equivalente al “MANÁ” de los israelitas en el desierto. Y seguro como hubo quejas de los trabajadores que soportaron toda la carga y el sol del día en comparación a los que trabajaron solamente una hora parece una injusticia y una inequidad, esas quejas existen hoy. PERO ES SOLAMENTE ESE PRIMER DÍA, porque desde el segundo día, ambos trabajarán igual cantidad de horas, porque las jornadas son largas y la recepción de las promesas del pacto, y alcanzar su plenitud tardan generaciones… por eso dice: “muchos son los llamados mas pocos los escogidos.” Porque pocos “entendiendo” la gracia de la salvación, son agradecidos y pacientes en la fe para encaminarse hacia sus promesas, porque el pacto de Dios es firme y fiel. Hoy muchísimos quieren bendiciones inmediatas, hacen por su cuenta las cosas e incluso invalidad el pacto de Abraham.

Muchos creyentes hoy, porque son solamente enseñados en los términos de la salvación, y en los términos del pacto de Jesucristo, y creen que todo lo que piden lo reciben, que todo lo que buscan lo hallan, que todo a donde golpean lo reciben; para ellos es incomprensible los términos del pacto de Abraham. Porque no existe una bendición abundante y acorde a sus obras, ministerios, servicios, dedicación en forma inmediata. Y por más que trabajen años y años por el Señor, simplemente pueden ser recompensados con “un denario”.

Por eso, muchos creyentes hoy se cansan, porque “un denario” es poquísimo en relación al pensamiento de “grandes bendiciones”, de “lluvias del cielo”, de “graneros del cielo abiertos para su vida”. Es que están equivocados porque no están hablando en los términos del lenguaje del contrato con Dios.

LAS RELACIONES

Dentro de las enseñanzas del antiguo testamento, la salvación o el pacto de Jesucristo tiene que ver con la obra de Moisés para liberar al pueblo elegido que está dentro del pacto de Abraham, la salvación de sus hijos de Egipto (que representa el mundo impío y pecador).

Mas si solamente existiera EL PACTO DE JESUCRISTO jamás Moisés debiera “sacar y conducir” el pueblo de Israel fuera de Egipto, jamás debían cruzar el Mar Rojo como lo hicieron. Más bien, debían quedarse hasta su muerte en Egipto, viviendo juntamente con los egipcios. En cambio, fueron liberados de Egipto, cruzaron el mar como tierra seca del cual ningún egipcio pudo ni podrá hacerlo. Mas fueron encaminados hacia la tierra prometida que fue para el cumplimiento del Pacto de Abraham, de Isaac, de Jacob.

Y en ese proceso del camino hacia la tierra prometida, aprendieron las leyes de Dios, y bajo esos términos debían vivir. Y cuando no obedecieron, aun cuando fueron salvados de Egipto, fueron muertos por desobediencia y por las rebeldías como nos describe el texto de Números dieciséis.

Así también muchos creyentes de Jesucristo, porque no son enseñados, ni aprenden a hablar y entender, porque no saben trabajar y servir en el lenguaje del CONTRATO CON DIOS, muchos caen, no entienden por qué si sirven con todo amor por el nombre de Jesús y reciben como retribución solamente “UN DENARIO”, o el pan de cada día. Y se quejan contra Dios, algunos se vuelven al mundo y se encaminan hacia Egipto, y tratan de vivir como los egipcios y ganar sus riquezas. Mas todos mueren, todos son castigados, todos son rebeldes al Pacto de Abraham, y finalmente se pierden sus generaciones.

Mas hasta que no sea tiempo, hasta que no se aprenda a hablar en el lenguaje del Contrato con Dios, hasta que no se entre en la tierra prometida y se entre en el reposo con Dios, las bendiciones de la tierra prometida NO VENDRÁN. Y justamente estos son los puntos que los creyentes deben aprender:

  • si estás recibiendo el pan de cada día: si Dios te está proveyendo del alimento, del vestido, de la bebida.
  • Si estás recibiendo el pan que viene del cielo: como Jesús lo dijo: “De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” (San Juan 6:32-35). Por eso, se debe esforzarse en estudiar en todo conocimiento de Dios y tener la sabiduría de Dios. Desarrollar sus dones espirituales.
  • Debes discipularte en toda la ley de Dios y en todos los aspectos de tu vida.

Todo esto tiene que ver con el pacto de Jesucristo.

  • Debe discipularse y a vivir pacientemente en el desierto para aprender a hablar en el lenguaje del Contrato con Dios, teniendo fe, desarrollando en todo poder del hombre interior.
  • Debe encaminarse y conquistar hacia la tierra prometida por medio de la evangelización, pues el Señor ha establecido la iglesia y su Evangelio hoy como los medios para cumplir y entrar en la tierra prometida. Conquistarlo y subyugarlo, y entrar en el reposo de Dios.

Todo esto tiene que ver con el pacto de Abraham.

LAS PEQUEÑAS SEÑALES

¿Cómo puedo permanecer en todos los pactos fielmente?

¿Recibes el Pan del cielo? Tienes conocimiento, aprendes la palabra de Dios, recibes su sabiduría, tienes más fe, crecimiento espiritual, recibes los dones espirituales, entendimiento en toda palabra. ¿Recibes las señales del pacto de Dios? ¿Recibes sus promesas? ¿Puedes ver los principios del pacto cumplirse en ti, sea el de Jesucristo como el de Abraham?

Esto te tiene que ser el aliento, la confirmación de la verdad. Por eso, hay que aprender a percibir las pequeñas señales, los pequeños principios que se ven, que se sienten. Las Palabras de las Escrituras que te son revelados y tienen coherencia con tu pacto. Eso debe darte fuerzas y que te renueves constantemente.

CONCLUSIÓN:

Recuerden que nuestro Padre Celestial siempre habla en términos del pacto, siempre serán solamente recompensados con un denario al principio, y talvez durante mucho tiempo; pues debes esforzarte a entrar en la tierra prometida, recibir todas las otras promesas del pacto y entrar en su reposo.

Cuando uno sabe estas cosas, no se desespera tanto, sabe esperar, sabe sembrar, evangeliza concienzudamente, aprende la palabra de Dios y obtiene su sabiduría para ver todas las señales. Pues eso, le ayudará a persistir todos los días.

Mas aquellos que se apuran, aquellos que se rebelan morirán en el desierto.

Esfuérzate para ser el remanente para ver toda tu salvación y las glorias del pacto.

Que Dios te bendiga en su paciencia.

 

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: 17 de diciembre de 2011