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Sermón
en el día de Jesús 11 de diciembre de 2011.
Título: TAN SÓLO EL REMANENTE SERÁ SALVO
Biblia:
Números 16:1-50
Predicador:
Pastor Dong Han David Lee
Iglesia
Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte.
1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,
Asunción,
Paraguay
www.evangelio123.org
pastordavid@evangelio123.org
(595)
021-301-706 / (595) 0981-815-179
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1. Coré hijo de Izhar, hijo de
Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los
hijos de Rubén, tomaron gente,
2. y se levantaron contra Moisés
con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la
congregación, de los del consejo, varones de renombre.
3. Y se juntaron contra Moisés y
Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos
ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis
vosotros sobre la congregación de Jehová?
4. Cuando oyó esto Moisés, se
postró sobre su rostro;
5. Y habló a Coré y a todo su
séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y
hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.
6. Haced esto: tomaos
incensarios, Coré y todo su séquito,
7. Y poned fuego en ellos, y
poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová
escogiere, aquel será el santo; esto os baste, hijos de Leví.
8. Dijo más Moisés a Coré: Oíd
ahora, hijo de Leví:
9. ¿Os es poco que el Dios de
Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que
ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la
congregación para ministrarles,
10. y que te
hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos hijo de Leví contigo?
¿Procuráis también el sacerdocio?
11. Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová;
pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?
12. Y envió
Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijo de Eliab; mas ellos respondieron: No
iremos allá.
13. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche
y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de
nosotros imperiosamente?
14. Ni
tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado
heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.
15. Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires
a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho
mal.
16. Después
dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Jehová; tú,
y ellos, y Aarón;
17. Y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y
acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario, doscientos cincuenta
incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.
18. Y tomó
cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso,
y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.
19. Ya Coré
había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del
tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la
congregación.
20. Y Jehová habló a Moisés y a
Aarón, diciendo:
21. Apartaos
de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.
22. Y ellos se postraron sobre
sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un
solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?
23. Entonces
Jehová habló a Moisés, diciendo:
24. Habla a la congregación y
diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.
25. Entonces
Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel en pos de
él.
26. Y él habló a la congregación,
diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis
ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.
27. Y se apartaron de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram en
derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas,
con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos.
28. Y dijo Moisés: En esto
conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que
no las hice de mi propia voluntad.
29. Si como mueren todos los
hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos
los hombres, Jehová no me envió.
30. Mas si
Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas
sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres
irritaron a Jehová.
31. Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se
abrió la tierra que estaba debajo de ellos.
32. Abrió la
tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré,
y a todos su bienes.
33. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los
cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.
34. Y todo
Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque
decían: No nos trague también la tierra.
35. También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los
doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.
36. Entonces
Jehová habló a Moisés, diciendo:
37. Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de
en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son santificados
38. Los
incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas
batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de
Jehová, son santificados, y serán como señal a los hijos de Israel.
39. Y el
sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían
ofrecido; y los batieron para cubrir el altar,
40. En recuerdo para los hijos de
Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque
para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su
séquito; según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.
41. El día
siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y
Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.
42. Y aconteció que cuando se
juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de
reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció al gloria de Jehová.
43. Y
vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión.
44. Y Jehová habló a Moisés,
diciendo:
45. Apartaos
de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se
postraron sobre sus rostros.
46. Y dijo Moisés a Aarón: Toma
el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve
pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido
de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.
47. Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en
medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el
pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo,
48. Y se puso entre los muertos y
los vivos; y cesó la mortandad.
49. Y los que murieron en aquella
mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de
Coré.
50. Después
volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la
mortandad había cesado.
INTRODUCCIÓN:
COHERENCIA EN LA PALABRA DE DIOS.
Hoy existen muchos intérpretes de la
palabra de Dios, cada uno ha propuestos una versión, un camino, una solución;
mas una cosa es cierta: solamente aquella que es la correcta y verdadera tiene
la aprobación de Dios, y solamente cuando se busca esa INTENCIÓN ORIGINAL es en
donde toda la voluntad de Dios se cumple y se demuestra.
Pues justamente esta es la problemática
que plantea el pasaje de hoy, pues los hombres del pueblo de Israel decían: “¡Basta ya de vosotros! Porque toda la
congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por
qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?” (v. 3)
Así también hoy, existen muchos quienes se
rebelan contra Dios, y dejando toda la Biblia y el Espíritu de las Escrituras,
se han embarcado en plantear cada uno según su parecer y gusto, mas en especial
según su necesidad para encubrir su vida actual, diciendo que ellos también
tienen el Espíritu Santo.
Pero se han olvidado de un detalle muy
importante: LA COHERENCIA DE LAS ESCRITURAS. Incluso de la coherencia con Dios
mismo, pues el Señor o deja, o se aleja, o lo combate en forma terrible como
nuestro texto.
Y muchas de estas expresiones de rebeldías
van dirigidos a una persona, o a una iglesia que desea permanecer en el Camino
de Jesucristo, que tratando de hacer coherentemente todas las cosas para que la
Palabra de Dios tenga vida y acción, es rechazado y repelido por muchos por
causa de la diferencia en las doctrinas. Por eso, las palabras de Jesús son
ciertas: “Porque he venido para poner
en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera
contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa” (San Mateo
10:35-36). Así también le respondió Moisés: “En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas
estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad.”
Veamos el siguiente caso para que vean
cómo la incoherencia ha llevado a errores e incomprensiones en la fe de los
creyentes y es principio de disensiones: La palabra de Dios y el evangelio que
nos ha enseñado el Señor Jesús tienen muchas cosas que no son fáciles de
asimilar. Escuchen estas palabras:
- “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y
el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis
visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; Y AL QUE A MÍ VIENE, NO LE ECHO FUERA.” (San Juan 6:35-37)
- “De cierto, de cierto os digo: EL QUE CREE EN MÍ TIENE VIDA ETERNA”. (San Juan 6:47)
Pero cómo se pueden entender estas
palabras en la coherencia y unidad del Espíritu:
- “Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo:
llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta
los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima,
recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que
habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al
recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han
trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos
soportado la carga y el calor del día. Él, respondiendo, dijo a uno de ellos:
Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es
tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. Toma lo que es tuyo,
y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo
que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los
primeros serán postreros, y los postreros, primeros; PORQUE MUCHOS SON LLAMADOS, MAS POCOS ESCOGIDOS.” (San Mateo
20:8-16)
- o como podemos explicar estas
palabras de Romanos 9:25-28 “como
también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no
amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío,
allí serán llamados hijos del Dios viviente. También Isaías clama tocante a
Israel: SI FUERE EL NÚMERO DE LOS HIJOS
DE ISRAEL COMO LA ARENA DEL MAR, TAN SÓLO EL REMANENTE SERÁ SALVO; porque
el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud.”
¿Cómo pueden entender todo esto en
coherencia única? Si están diciendo: “el que cree en mí tiene vida eterna”, entonces
¿cómo se entiende que la Biblia diga?: “porque muchos son llamados, mas pocos
escogidos”, o “si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar,
tan sólo el remanente será salvo.”
¿Será que Dios dice algo y luego cambia de
parecer en otro lugar? Esta es la razón de por qué muchos quieren mantener el
antiguo testamento como una parte caducada de la Biblia, que ya no tiene
efecto. Porque justamente con palabras como estas no tienen coherencia sus
enseñanzas. Mas vemos que incluso Jesús dice: “muchos son llamados, mas pocos
escogidos”; ¿cómo se explican estas palabras con: “Todo lo que el Padre me da,
vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”? ¿Y esto? “Tan sólo el
remanente será salvo.”
Por eso ha nacido y se ha extendido la
enseñanza de que “la salvación se pierde” si una persona deja la fe, pues para
estas personas incoherentes es la única forma de “unir” y “explicar” las cosas
de por qué tantos son los “llamados” mas pocos los “escogidos”. ¿Será por esto
la razón de por qué las personas tardan tanto en venir y servir al Señor Jesús?
¿Para ser siempre los últimos y para ser primeros, y ser los escogidos?
Pues justamente este es un problema que
surge porque los creyentes no están entendiendo el lenguaje de Dios, y
principalmente porque no están comprendiendo el lenguaje del CONTRATO CON DIOS.
Y siempre para solucionar y dar a luz la verdad existen “parejas” de textos
bíblicos, existen “uniones” que clarifican y dan la razón del entendimiento. Y
justamente este texto de Números dieciséis es esa respuesta que une y explica,
que soluciona “el que cree en mí tiene vida eterna” y “muchos son los llamados,
mas pocos escogidos” o “tan sólo el remanente será salvo” de la Biblia.
EL PACTO Y LA SALVACIÓN
La razón de por qué tantas personas se
confunden y caen en el error de la inconsistencia de las Escrituras es porque
mezclan conceptos, realidades, principios y doctrinas independientes que tratan
de unirlas en una sola. Es como querer comparar perro y caballo, o elefante con
búfalo. Salvo algunas características similares, no se pueden comparar.
Así son los textos que les mencioné. Es
que el texto: “De cierto, de cierto os
digo: EL QUE CREE EN MÍ TIENE VIDA
ETERNA”. (San Juan 6:47) tiene relación con la SALVACIÓN.
En cambio el texto de la parábola de Jesús
acerca de los labradores contratados para trabajar en la viña del Señor, y a
quien se le paga con un denario al final del día y produce una disconformidad
en donde dice: “Toma lo que es tuyo, y
vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que
quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros
serán postreros, y los postreros, primeros; PORQUE MUCHOS SON LLAMADOS, MAS POCOS ESCOGIDOS”, tiene
relación con el pacto y la paga que se da en ella; y es el lenguaje del
Contrato de Dios (que es el sermón del domingo pasado).
Mas como muchos creyentes hoy no aceptan
ni creen ni viven en los términos del pacto de Dios, y como no están entrenados
a comprender el lenguaje del Contrato con Dios, se confunden y caen en las
incoherencias, porque como “intérpretes de la Biblia y maestros” deben dar una
explicación y enseñanza coherente. Por eso, dicen: “la salvación se pierde”.
¡NO! ¡La Salvación jamás se pierde! Cuando
uno fue elegido desde antes de la fundación del mundo y por eso mismo ha sido
unido a Cristo Jesús en su muerte y en su resurrección. Por tanto, en los
términos o en el lenguaje de la salvación, nosotros jamás podemos perder la
salvación, pues aseverar eso sería lo mismo que decir que “Jesús también puede
perderse en el infierno”. ¡LO CUAL ES IMPOSIBLE! Porque Jesús está ahora
sentado y ha recibido definitivamente el reino y toda potestad sobre los vivos
y los muertos. Y nosotros que estamos unidos a él, jamás podemos “des-unirnos”
a él, es imposible desprendernos de él porque somos miembros de su cuerpo y uno
en él.
Esto es la salvación. ESTE PRINCIPIO ES
PARTE DEL PACTO DE JESUCRISTO.
Ahora, en términos del pacto, los creyentes
que ya están salvados, sí pueden ser bendecidos, retribuidos, pagados según su
obediencia y fidelidad; mas también pueden ser desechados, castigados, e
incluso muertos por la rebeldía, por la idolatría, por la desobediencia y no
entrar en el reposo de Dios.
Esto sí puede pasar, y sucede MUY
FRECUENTEMENTE porque los creyentes de hoy, en las diferentes iglesias no son enseñados
según los términos del Pacto de Abraham (Contrato con Dios), ni son guiados en
toda su vida, ni la iglesia misma vive según los términos de este pacto. Por
eso resultan en que muchos son llamados y pocos los escogidos.
ESTE ES UN PRINCIPIO DEL PACTO DE ABRAHAM
para todos los creyentes en Jesucristo, tanto judíos como gentiles como
nosotros.
Y así nos explica el libro de Efesios, que
trata justamente de esto: “En aquel
tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel, y ajenos a los
pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en
Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos
cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos
pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su
carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas,
para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y
mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en
ella las enemistades.” (Efesios 2:12-16)
Ya estamos en el pacto de Jesucristo desde
antes de la creación, mas también estamos en el pacto de Abraham y según el
término de este pacto o según su lenguaje, se debe creer en la esperanza contra
esperanza, vivir y sembrar pacientemente, encaminarse con firmeza para recibir
las promesas del pacto y entrar en el reposo de Dios.
Y seguro que en ese camino seremos
encargados por el Señor de la viña para trabajar en su tierra, algunos que fuimos
llamados antes deberemos trabajar desde el amanecer, otros que son llamados
después trabajarán una hora; y al final del día recibiremos la misma paga: “UN
DENARIO”, que es el equivalente al “MANÁ” de los israelitas en el desierto. Y seguro
como hubo quejas de los trabajadores que soportaron toda la carga y el sol del
día en comparación a los que trabajaron solamente una hora parece una injusticia
y una inequidad, esas quejas existen hoy. PERO ES SOLAMENTE ESE PRIMER DÍA,
porque desde el segundo día, ambos trabajarán igual cantidad de horas, porque
las jornadas son largas y la recepción de las promesas del pacto, y alcanzar su
plenitud tardan generaciones… por eso dice: “muchos son los llamados mas pocos
los escogidos.” Porque pocos “entendiendo” la gracia de la salvación, son
agradecidos y pacientes en la fe para encaminarse hacia sus promesas, porque el
pacto de Dios es firme y fiel. Hoy muchísimos quieren bendiciones inmediatas,
hacen por su cuenta las cosas e incluso invalidad el pacto de Abraham.
Muchos creyentes hoy, porque son solamente
enseñados en los términos de la salvación, y en los términos del pacto de
Jesucristo, y creen que todo lo que piden lo reciben, que todo lo que buscan lo
hallan, que todo a donde golpean lo reciben; para ellos es incomprensible los
términos del pacto de Abraham. Porque no existe una bendición abundante y
acorde a sus obras, ministerios, servicios, dedicación en forma inmediata. Y
por más que trabajen años y años por el Señor, simplemente pueden ser
recompensados con “un denario”.
Por eso, muchos creyentes hoy se cansan,
porque “un denario” es poquísimo en relación al pensamiento de “grandes
bendiciones”, de “lluvias del cielo”, de “graneros del cielo abiertos para su
vida”. Es que están equivocados porque no están hablando en los términos del
lenguaje del contrato con Dios.
LAS RELACIONES
Dentro de las enseñanzas del antiguo
testamento, la salvación o el pacto de Jesucristo tiene que ver con la obra de
Moisés para liberar al pueblo elegido que está dentro del pacto de Abraham, la
salvación de sus hijos de Egipto (que representa el mundo impío y pecador).
Mas si solamente existiera EL PACTO DE
JESUCRISTO jamás Moisés debiera “sacar y conducir” el pueblo de Israel fuera de
Egipto, jamás debían cruzar el Mar Rojo como lo hicieron. Más bien, debían
quedarse hasta su muerte en Egipto, viviendo juntamente con los egipcios. En
cambio, fueron liberados de Egipto, cruzaron el mar como tierra seca del cual
ningún egipcio pudo ni podrá hacerlo. Mas fueron encaminados hacia la tierra
prometida que fue para el cumplimiento del Pacto de Abraham, de Isaac, de
Jacob.
Y en ese proceso del camino hacia la
tierra prometida, aprendieron las leyes de Dios, y bajo esos términos debían
vivir. Y cuando no obedecieron, aun cuando fueron salvados de Egipto, fueron
muertos por desobediencia y por las rebeldías como nos describe el texto de
Números dieciséis.
Así también muchos creyentes de
Jesucristo, porque no son enseñados, ni aprenden a hablar y entender, porque no
saben trabajar y servir en el lenguaje del CONTRATO CON DIOS, muchos caen, no
entienden por qué si sirven con todo amor por el nombre de Jesús y reciben como
retribución solamente “UN DENARIO”, o el pan de cada día. Y se quejan contra
Dios, algunos se vuelven al mundo y se encaminan hacia Egipto, y tratan de
vivir como los egipcios y ganar sus riquezas. Mas todos mueren, todos son
castigados, todos son rebeldes al Pacto de Abraham, y finalmente se pierden sus
generaciones.
Mas hasta que no sea tiempo, hasta que no
se aprenda a hablar en el lenguaje del Contrato con Dios, hasta que no se entre
en la tierra prometida y se entre en el reposo con Dios, las bendiciones de la
tierra prometida NO VENDRÁN. Y justamente estos son los puntos que los
creyentes deben aprender:
- si estás recibiendo el pan de
cada día: si Dios te está proveyendo del alimento, del vestido, de la bebida.
- Si estás recibiendo el pan
que viene del cielo: como Jesús lo dijo: “De
cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os
da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del
cielo y da vida al mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les
dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que
en mí cree, no tendrá sed jamás.” (San Juan 6:32-35). Por eso, se debe
esforzarse en estudiar en todo conocimiento de Dios y tener la sabiduría de
Dios. Desarrollar sus dones espirituales.
- Debes discipularte en toda la
ley de Dios y en todos los aspectos de tu vida.
Todo esto tiene que ver con el pacto de Jesucristo.
- Debe discipularse y a vivir
pacientemente en el desierto para aprender a hablar en el lenguaje del Contrato
con Dios, teniendo fe, desarrollando en todo poder del hombre interior.
- Debe encaminarse y conquistar
hacia la tierra prometida por medio de la evangelización, pues el Señor ha
establecido la iglesia y su Evangelio hoy como los medios para cumplir y entrar
en la tierra prometida. Conquistarlo y subyugarlo, y entrar en el reposo de
Dios.
Todo esto tiene que ver con el pacto de
Abraham.
LAS PEQUEÑAS SEÑALES
¿Cómo puedo permanecer en todos los pactos
fielmente?
¿Recibes el Pan del cielo? Tienes
conocimiento, aprendes la palabra de Dios, recibes su sabiduría, tienes más fe,
crecimiento espiritual, recibes los dones espirituales, entendimiento en toda
palabra. ¿Recibes las señales del pacto de Dios? ¿Recibes sus promesas? ¿Puedes
ver los principios del pacto cumplirse en ti, sea el de Jesucristo como el de
Abraham?
Esto te tiene que ser el aliento, la
confirmación de la verdad. Por eso, hay que aprender a percibir las pequeñas
señales, los pequeños principios que se ven, que se sienten. Las Palabras de
las Escrituras que te son revelados y tienen coherencia con tu pacto. Eso debe
darte fuerzas y que te renueves constantemente.
CONCLUSIÓN:
Recuerden que nuestro Padre Celestial
siempre habla en términos del pacto, siempre serán solamente recompensados con
un denario al principio, y talvez durante mucho tiempo; pues debes esforzarte a
entrar en la tierra prometida, recibir todas las otras promesas del pacto y
entrar en su reposo.
Cuando uno sabe estas cosas, no se desespera
tanto, sabe esperar, sabe sembrar, evangeliza concienzudamente, aprende la
palabra de Dios y obtiene su sabiduría para ver todas las señales. Pues eso, le
ayudará a persistir todos los días.
Mas aquellos que se apuran, aquellos que
se rebelan morirán en el desierto.
Esfuérzate para ser el remanente para ver
toda tu salvación y las glorias del pacto.
Que Dios te bendiga en su paciencia.
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