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Sermón en el día de Jesús 3 de abril de 2005 Título: Por mi nombre Biblia: Ezequiel 36:22-32 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. 23 Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. 24 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. 25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. 30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones. 31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32 No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.
Hoy está muy extendido una forma de creencia, pensar que de cualquier manera se puede buscar a Dios, el hombre puede inventar sus propios principios de cómo encontrarse con Dios. Sea con el método que fuere, en el tiempo que sea, Dios siempre saldrá al encuentro y recibirá la alabanza. Es así que no leen la Biblia, no buscan ni preguntan al Espíritu Santo si lo que están haciendo es verdaderamente Bíblico, si es la voluntad de Dios. Por ese motivo, se han formulado nuevas reglas en las distintas iglesias. Porque dicen: “todo cuanto hagamos, y con tal que hagamos en el nombre de Jesús…”, pues todos tenemos y somos guiados por el Espíritu Santo. Lo han estado modificando según su conveniencia, según el grado de practicidad y practicabilidad, según el criterio para captar a más gente, se han guiado de tal forma que inducen a las personas para que hagan más ofrendas, han montado verdaderos “shows”, con coreografías bien estudiadas y contenidos “intencionados”, con ayuda de los medios publicitarios y los distintos medios de comunicación, que han redundado por lo general, en el aumento de los asistentes, y finalmente en el tamaño de la iglesia. ¿Será que todo cuanto hagamos en nombre de Jesús es de Dios? ¿Todo cuanto hagamos en nuestras iglesias, será según la voluntad de Dios? ¿Todo negro se vuelve blanco? Como lo dijo bien un día el profeta Samuel: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. (1 Samuel 15:22-23). También dijo Jehová por medio del profeta Amós: ¿Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel? Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis. (5:25-26) No es la multitud de cultos, no es la multitud de ofrendas, no es la multitud de ministerios, sino si lo estamos haciendo a Jesucristo y si lo estamos haciendo según las reglas bíblicas. Israel se perdió con los holocaustos Desde Abraham quien fue elegido y llamado por Dios, el Señor quiso hacer de su descendencia un pueblo, y como hemos visto según el sermón del domingo pasado, no todos quienes descienden de Abraham son hijos, sino en Isaac le será llamada descendencia. La herederos de Abraham según la carne recibieron las leyes de Dios en tiempos de Moisés. Conquistaron Canaán, comenzaron a vivir en la tierra prometida. Cada uno repetía el nombre de Jehová como un amuleto, una costumbre pegada en sus labios, hacían ritos, sacrificaban animales, mas sus corazones estaban lejos de Dios. Porque idolatraban lo que ellos deseaban, según el criterio de su corazón. Con tal que estuvieran en Jerusalén, con tal que ofrecieran sacrificios en el altar, con tal de prender inciensos, a reponer los panes todos los días, tenían carta libre y aprobación de Jehová Dios Todopoderoso. Y así mataron a Jesús, porque no le vieron. Hoy también muchos siguen ciegamente las enseñanzas de sus iglesia y de sus pastores, ni se preocupan en comprobar si es bíblico. Y es cierto lo que dijo Jesús: dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. (San Mateo 15:14) Por eso Jesús enseñó un día a la mujer samaritana: vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (San Juan 4:22-24). Justamente eso es supertición, eso es idolatría, aferrarse ciegamente a una tradición sin verificar si es correcto o no con la biblia, pensar que todo cuando se hace en la iglesia, o en el nombre de Jesús “TODO ES ACORDE A LA VOLUNTAD DE DIOS”. Pues hoy también, si no somos observadores y vigilantes de todos nuestros actos respecto a la fe, seremos acusados, caeremos como cayeron los israelitas. Talvez no en una generación, mas en algunas generaciones el conocimiento y la fe serán dejados de lado, dejará paso a la idolatría, a la supertición, a repeticiones y palabrerías. Una realidad que sucede hoy y nos da la pauta de lo que ocurrirá en menos de una generación: hoy no oran, hoy no se esfuerzan en leer la Biblia, ni se invierte en estudiar la biblia, no pueden escuchar una prédica; mas con todo decimos que somos cristianos. Hoy es tiempo que cada uno agarre su biblia y comience a leer, a juzgar y decidir. De otra manera puedes caer en tu fe, luego en varias generaciones, no se tendrá registros de tu apellido. Porque así cayeron los israelitas, se durmieron, se confiaron. Seguro que tú también hoy estás creyendo y confiado porque perteneces a UNA IGLESIA, pero no te has preocupado si eres hijo de Dios, ni te has preocupado si tienes salvación. No lo hago por vosotros La palabra nos dice otra cosa: así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. Necesitamos saber, que vivimos, que creemos en Jesús y estamos firmes en su palabra no por nuestra fe, ni porque deseamos estar en Dios. Sino para que el nombre de Jehová no sea pisoteado, EL nos sostiene. Y porque sus palabras tienen que permanecer, porque sus promesas son ciertas y nunca dejan de cumplirse, hoy estamos en Jesús y en la iglesia. Ejemplo lo tenemos en nosotros mismos, porque ¿cuán grande es nuestro amor por el mundo? Si no fuera por la fuerza del Espíritu Santo quien nos hace recordar las Palabras de Dios, si él no nos detuviera de nuestros actos, ni yo, ni ustedes, estaríamos hoy en la casa de Dios. Por eso, mi querido hermano, no pienses que Dios se muere y agradece infinitamente porque tú le buscaste hoy. Mas bien, agradece al Señor Jesús porque nos tiene misericordia y nos mantiene dentro de su remanente. Pues la biblia dice: si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. (Romanos 9:29). Y así lo confirma hoy: no lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel. Porque todo cuanto somos y todo cuanto tenemos, lo hemos recibido como gracia, y lo dice la biblia: pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. (Romanos 14:8). Y este es el amor de Dios No que nosotros hayamos merecido por nuestros actos, o porque somos dignos de misericordia por nuestra condición. Pues aun cuando nosotros estábamos viviendo en el más profundo pecado, el Señor cumplió sus palabras en nosotros: y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Así a los predestinados, nos buscó y nos llamó. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Así nos llamó y nos justificó. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Nos justificó y nos glorificó Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Y a los que glorificó nos mantendrá en su santidad. Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. Cuando entiendas esto, tendrás gratitud y temerás a Jehová. Y todos cuantos se mantengan en su verdad, sabrán de la obra de Dios y estarán agradecidos eternamente. También podrán decir: pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. (Hechos 20:24). Este es el amor de Dios, palabra fies es ésta: si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo. (2 Timoteo 2:11-13). Conclusión: Dice el Apóstol Pablo a Timoteo: mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y su palabra carcomerá como gangrena. (2 Timoteo 2:16-17). Mas dice: pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. (2 Timoteo 2:19) Ni la rutilancia, ni la tradición, ni la historia, ni el parecer del hombre podrá permanecer firme ante la Palabra de Dios. Pues el que salva es Dios. Sí, esto cambia el concepto de ¿quién busca a Dios? ¿Es el hombre quien tiene fe o es Dios quien le busca, le limpia y da fe? Por eso, grande verdad encierra estas palabras: en esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (1 Juan 4:10). Nadie puede buscar a Dios por causa de sus pecados, mas en la misericordia de Dios, por su nombre, busca aun cuando estábamos en nuestros pecados y nos perdonó antes de llamarnos. Es grande esta sabiduría, y la encuentra aquel que ha sido buscado por Dios, por amor a su nombre. Esta es nuestra delicia y alabanza. Que Dios te bendiga.
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