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Sermón en el día de Jesús 20 de febrero de 2005 Título: ¿Quién le ha visto? Biblia: 1 Juan 2:3-6 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 1.Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 2. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 3. pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 4. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
Ya había transcurrido unos años desde que Jesús había llamado a los discípulos, les había enseñado, les mostraba todas las señales y los milagros que hacía en los hombres del mundo. Pero en el corazón de Felipe aun quedaba una duda, un deseo que venía acrecentando, hasta que un día propicio hizo la pregunta: Señor muéstranos el Padre. Y Jesús le respondió: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. (San Juan 14:8-9). Desde entonces, varios años pasaron, y los nuevos cristianos en las distintas iglesias de la época del apóstol Juan se hacían una pregunta parecida. Porque había una confusión dentro de la iglesia y entre las personas. Había quienes decían ser cristianos y su conducta no denotaba tal condición. Incluso comenzaron a aparecer personas dentro de la iglesia que decían que Jesús fue un hombre, que nunca fue Dios. U otros quienes decían que Jesús nunca fue hombre sino un espíritu. Y la polémica fue creciendo y causaba muchas divisiones. Por eso fue necesario que el apóstol Juan escribiera este libro y mostrara una guía para reconocer al verdadero cristiano de aquellos que decían serlo, pero negaban o vivían perdidamente. Hoy, Jesús ya no está en forma corpórea para enseñar a algún Felipe; hoy, el apóstol Juan no está para enseñar a los seguidores de Cristo. Hoy tenemos la biblia que nos ha dado Jesucristo y la guía del Espíritu Santo para entender y guiarnos al camino de la Verdad. Mucho no ha cambiado, si en la época de Jesús, había personas quienes le veían cara a cara y no le podían creer. Hoy también teniendo la biblia en la mano y escuchando la predicación del Evangelio, mucho no pueden creer. Y de estas cosas necesitamos estar bien seguros, saber las bases precisas para determinar quién está creyendo en Jesús como su Salvador personal. ¿Cómo es la forma de ser del verdadero cristiano? ¿Quién puede decir: YO CREO EN JESUS? ¿Cómo se identifica a la persona quien tiene vida eterna bíblicamente? Porque vemos tantas personas con un crucifijo colgado de su cuello, que portan calcomanías del pescado en sus autos, otros dicen que asisten a tal o cual iglesia. ¿Se puede creer en todas estas personas? Porque asisten a una iglesia ¿son verdaderos? También es tiempo que cada cristiano verdadero y que tiene fe, se haga una evaluación de sí mismo: ¿por qué puedo decir que soy creyente en Jesucristo? ¿Cuáles son las señales que demuestran que verdaderamente tengo vida eterna? Es aquí donde viene un poco la confusión, algunos quieren alegar que existen distintas iglesias, distintas denominaciones que tienen pequeñas y grandes diferencias doctrinales. Debe existir una verdad que sobrepase todas las edades, que sobrepase las iglesias, que sobrepase las denominaciones, una verdad que sobrepase las fronteras y las culturas, para que todos los hombres del mundo puedan tener una verdad única para reconocer a Jesús y la verdad del Evangélio. Y el texto bíblico nos indica cuál es: El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él. Así que, ésta es la medida con que se mide al verdadero cristiano, el que cree en Jesús verdaderamente tiene que cumplir sus mandamientos en la vida diaria. YO CONOZCO A JESUS. Es fácil decir, y con frecuencia escuchamos a personas quienes lo dicen e incluso utilizan el nombre de Jesús con tanta facilidad que los verdaderos hombres de fe quedan boquiabiertos y mudos. Y existe una confusión tremenda. Existen otros que imponen la fuerza de la tradición, la presión de la historia, de quién es más antiguo, de quienes son los verdaderos descendientes. Incluso existe otra raza, aquellos que escuchan a sus pastores y los creen ciegamente, así bloquean sus mentes y se condicionan para no aprender ni desean autoanalizar su conocimiento y su fe. El texto bíblico de hoy nos da dos pautas para indicarnos si estamos en Jesús o no, si tenemos vida eterna o no. PRIMERO: SI GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS. Existen tantas personas quienes acomodan la palabra de Dios para su propio provecho y conveniencia, por eso ya nos decía la biblia: porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. (Romanos 10:2-4) Hoy muchas personas trastornan la Palabra de Dios, corrompen y contaminan la Palabra de Dios, porque no quieren entender tal cual es, sino condicionan de acuerdo a sus realidades e intereses mezquinos. Pues antes de justificar a Dios, desean justificarse a sí mismo. Antes de creer y acomodar sus vidas a los mandamientos de Dios, entresacan aquellos que les conviene, aquellos que no les daña en sus intereses. Como el joven rico que se acercó a Jesús preguntándole qué debía hacer para obtener la vida eterna. Porque según sus palabras, había cumplido con todas las leyes desde su juventud. Mas tenía una ley que no quería cumplir, porque iba en contra de su interés, quería permanecer rico. Y ante el dinero, la Palabra de Dios, murió. Delante de él estaba Jesucristo, el que le podía dar vida eterna, mas no le vio como Cristo y creerle porque en realidad no podía guardar los mandamientos de Dios. Como dicen estas palabras de Romanos, desean establecer su propia justicia ante Dios y así desean que Jesucristo se acomode a su realidad. Porque alegan que son pobres, que son ricos, que son huérfanos, que son niños, que son pequeños, que son indefensos, que son gobernantes, que son tradicionalistas, que la situación económica o política así lo exige, o es interés del bien común. Se formularon una ciencia completa para no cumplir con las Palabras de Jesús, cortaron aquí y allá. No quieren saber nada acerca de los mandamientos de Dios. Amarás a tu prójimo como a ti mismo, “pero primero YO”, “que no toque mis intereses y seguiré amando a mi prójimo” así entienden y dejan de lado a Jesucristo. EL AMOR DE DIOS SE PERFECCIONA CON EL CUMPLIMIENTO DE LOS MANDAMIENTOS. Hoy pueden alegar todo cuanto desean, pueden cambiar las leyes, retocar las leyes, ampliar las leyes, aceptar los cambios que se exijen en los tiempos modernos. Y todo el mundo quiere creer o desea convencer al mundo de que Dios también está de acuerdo con los cambios. Así formulan nuevas leyes respecto a la homosexualidad, al divorcio y tantas más. Mas Jesús dijo: el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Para entender un poco la dimensión de estas palabras, veamos una promesa que Dios hace al rey David: Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. (Salmo 89:33-37). Aquí nos dice el Señor Jehová que así como el sol y la luna están firmes en el cielo y son testigos fieles, así la Palabra de Dios respecto al pacto con David será firme para siempre. Y sabemos que Jesús es el descendiente del rey David, y hoy está sentado en el trono del cielo para toda la eternidad. Y si el sol y la luna, han estado firmes en sus lugares hasta el día de hoy, y han pasado más de 3000 años. Mas para aquel que cumple los mandamientos de Dios en Cristo Jesús, el amor de Dios se perfecciona, y existen cambios en la persona. Esta es la segunda pauta que se manifiesta en los verdaderos cristianos. Y TODOS ESTOS CAMBIOS TIENEN UNA DIRECCION, UN OBJETIVO DE DIOS EN NOSOTROS, hoy la Palabra nos dice: el que permanece en él, debe andar como él anduvo. Así que el que dice: EL QUE DICE YO CONOZCO: DEBE SER UN PEQUEÑO JESÚS. Sí, el que dice: Yo creo en Jesús. Su verdadero testimonio de esta realidad es guardar los mandamientos de Dios y andar como Jesús anduvo en el mundo, esto no es ser legalista. Nosotros vemos de esta manera: ser un pequeño Jesús en el mundo. Y esto es cierto porque desde el inicio mismo de la creación de Dios, éste fue su objetivo como dice en Romanos 8:29 porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la IMAGEN DE SU HIJO, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y para ser un pequeño Jesús, puedes leer toda la biblia y enfatizar en los cuatro evangelios, y verás cómo debe ser la vida de un verdadero cristiano. Muchos dicen que ser creyente implica privaciones y renuncias, yo te digo que no. Porque la gloria y el gozo que puedes sentir ahora, es tan grande que sobrepasa amplia e infinitamente, porque puedes sentir el corazón de Dios. También te libra de la condenación del fuego eterno. Por eso tenemos la promesa de Jesús: no se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomeré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. (San Juan 14:1-3) LA AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO Existen personas quienes piensan que enfatizamos demasiado los mandamientos, siendo que hoy estamos en el nuevo pacto. Pero jamás llegaríamos al nuevo pacto en Jesucristo si él mismo no cumplía perfectamente todos y cada uno de los mandamientos, ni Jesús diría: “porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (San Mateo 5:18)” Y si estas palabras dentro del nuevo pacto no indican y nos muestran cómo tiene que ser el vivir del nuevo hombre en Cristo. ¿Qué te parece, o la biblia miente o son los hombres quienes están enseñando y diciendo lo contrario están embaucando a todas las ovejas? Dice la Palabra como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1:14-16). Sabiendo Dios de nuestra debilidad, nos envió a un Ayudador, al Espíritu Santo. Porque el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad, y nos guía a través de la Palabra para que seamos fortalecidos. No solamente consolación, sino sabiduría para discernir entre el bien y el mal. Y finalmente, los verdaderos cristianos seremos triunfadores, más que vencedores por aquél que nos salvó. Por eso, dice la biblia: respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. (San Juan 14:23). Y esta es la promesa, porque Jesús nos envió al Consolador, al Espíritu de Verdad, que nos enseña, quien nos hace acordar de todas las Palabras, y quien nos ayuda a vencer. Veremos en el final de los tiempos, quienes son las ovejas y las cabras, cuando Jesús venga a juzgar a los vivos y a los muertos. CONCLUSIÓN: Esta es la señal de que permaneces en Jesucristo. Sin importar qué iglesia, a qué denominación cristiana pertenezcas, esta es la señal de que permaneces en Jesucristo, si amas y guardas los mandamientos. También es una forma inequívoca de discernir si tu fe en Jesús es verdadera o no. Los hombres podemos fallar, pero la Palabra de Jesús no, las enseñanzas y tradiciones de los hombres pueden estar torcidos, pero la Verdad de Jesucristo permanece para siempre. ¿Tú, luego de los años que estás en tu iglesia, te has vuelto más celoso por las Palabras de Dios para cumplir en todos sus mandamientos? De esta respuesta depende tu vida. ¿Cuánto has crecido a la imagen de Jesucristo en todos estos años? Así que, Cree en Jesucristo y serás salvo tú y tu casa. Verifica las señales de obediencia a la Palabra de Dios, lee la biblia con cuidado y comprueba cada punto con tu vida. Así cuidarás tu vida y preservarás tu alma para vida eterna. Que Dios te bendiga. Que Dios te bendiga.
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