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Sermón en el día de Jesús 26 de diciembre de 2004

Título: Los beneficios de la disciplina

Biblia: Hebreos 12:1-14

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. 4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; 5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. 7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. 9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. 12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

 

Estamos llegando al final de un año más, mas seguro que no fue un año común a los otros, sino diferente. Principalmente respecto a su fe, hemos podido experimentar muchas cosas, hemos avanzado, en algunas personas decididamente, en otras no tanto. Mas una cosa es cierto, que ustedes mismos han notado la diferencia que se produjo en sus vidas.

El ejemplo de Jesús

En el versículo 2 nos dice: puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Yo creo que muchos de ustedes han podido experimentar su fe en este año, no hemos tenido ningún funeral, nadie se ha enfermado gravemente, muchos han dejado algunos de los vicios que tenían porque comprobaron que Jesús tiene decidida injerencia en sus vidas.

Así que, siendo ustedes mismos testigos de los cambios y de los beneficios que han obtenido en Jesús y con su asistencia en la iglesia, como dice la Palabra hoy: despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Porque toda persona persigue con firmeza un objetivo cuando se da cuenta del beneficio que obtiene, cuando ve que los cambios ocurridos en su vida fue provechoso, puede hacerlo con más firmeza.

Muchas veces nos hemos preguntado cómo tiene que ser el amor de una persona para que pueda sacrificarse a sí mismo en pos de otros, y cuando miramos el amor de Jesús, nos quedamos mudos y automáticamente nos maravillamos. Mas en el pasaje de hoy, la Biblia nos muestra que Jesús también tenía un objetivo y lo perseguía, y en esa carrera para alcanzar el gozo que el Padre le había preparado, el sentarse a la diestra de Dios y recibir el reino; le permitía vencer todos los obstáculos, incluso el menosprecio, el oprobio, las burlas, la tortura, el juicio injusto, las falsas acusaciones, la muerte por los pecadores, el amor sin fin.

¿Cómo pudo lograrlo Jesús?

Responder simplemente: “Porque es Jesús”, es una respuesta demasiado simplista, es como decir que Jesús nunca sintió dolor y estaríamos menospreciando el inmenso sacrificio que hizo el Señor por nosotros.

Tampoco quiero responder con todas las características de Jesús, que hizo posible su amor para morir en la cruz. Mas hoy, claramente nos dice que él perseguía un objetivo, el gozo que él sentía y veía, de estar con el Padre le permitía vencer, de sufrir y de tener paciencia.

Ustedes han podido probarse a sí mismos, creo que si recapitulan los hechos en el último año, verán que han crecido, que han experimentado a Dios, confirmaron que su fe puede mover montañas, hacer obras. Conjuntamente hemos iniciado varios ministerios, las visitas de evangelización al Hospital Central del IPS, el Hospital Materno Infantil de San Lorenzo, tenemos una mayor participación en la distribución de los folletos Palabras de Vida, ha crecido el ministerio en el Mercado 4, hemos iniciado el Ministerio Queremos Orar por Ti, el Ministerio del Comedor Ambulante, y ahora esto último Tú No Estás Solo (un ministerio en Internet), hemos terminado el Curso de Discipulado en nuestra iglesia y en la cárcel de Tacumbú, estudios bíblicos que hemos terminado y el inicio de otros. ¿Mas cómo comentar de los progresos hechos en sus vidas?

Todo esto es posible porque hubo un aumento en su fe, y ustedes están participando porque ven los beneficios y porque están teniendo gozo en sus vidas. Y por qué no decirlo, que su objetivo en la Patria Celestial se ha afirmado y hoy lo ven con más nitidez.

Así que, tanto en las buenas cosas o en las dificultades que tienen, saben que el Señor Jesús tiene un objetivo con ustedes. Solamente cuando la fe de un creyente es llevado al extremo para ser probado, es cuando una persona toma realidad de sí mismo con respecto a Dios y sabe cuán grande es su fe.

En la disciplina del Señor Jesús

Aun cuando una persona se despoja de los pecados, aun cuando está venciendo y cambiando su vida, es necesario que el Señor lo discipline, que lo forme de tal manera que sea apto para toda buena obra.

Y hoy nos dice el Señor que él disciplina al que ama, y azota siempre al que lo recibe como su hijo.

Mas tenemos un gran secreto hoy: si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos. Estas palabras: si soportáis la disciplina, esto implica que ciertamente el Señor nos da disciplina para que seamos probados. Mas si soportamos una carga, un entrenamiento, entonces dice: Dios os trata como a hijos.

Significa que para ver cosas diferentes, para tener nuevas cosas, para ser objeto de servir como instrumento de Dios, para recibir un trato especial y que tú puedas sentirte como hijo de Dios es necesario que soportes las disciplinas que pone el Señor.

Hoy, una inmensa cantidad de creyentes quienes creen en Jesús, sienten o saben que están salvados, que por ciertos versículos bíblicos sabe que están elegidos y fueron recibidos por Dios como hijos. Mas realmente son pocos quienes sienten que son hijos, viven, disfrutan y se gozan como hijos de Dios.

Así que solamente el que soporta las distintas pruebas y disciplinas que el Señor le pone delante, Dios le recompensa con el sentimiento y la certeza de hijo del Altísimo. Pues el Padre mismo así se expresó dos veces desde el cielo: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. (San Mateo 3:17) y una segunda vez: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. (San Mateo 17:5).

Algunos vienen a la iglesia con temor, dudan si pueden entrar o no, se siente como un extraño, no están seguros de su fe. Cuando escucha de que son elegidos y que son hijos de Dios, es como si hablara de otras personas, cuando se le pregunta si escucha la voz de Dios, es como si contara una cuento. Y muchas veces, nos hemos preguntado por qué los hermanos no pueden entender ni se convencen de cosas tan grandes y hermosas. ¿Por qué su fe no alcanza para creer en esto?

Porque es sencillo. Siempre se esquivaron de las disciplinas, siempre perdieron, siempre dejaron de asistir a la iglesia cuando las pruebas fueron duras. Entonces, antes que hijos, uno se siente como un invitado, un extraño en la casa de Dios. Nunca puede mirar a los ojos, siempre tiene una disculpa.

Mas el Señor no ha hecho para que seamos perdedores, seguro que hoy están más afirmados en su fe, sienten y comprobaron a lo largo de este año, que son hijos de Dios. Y lo están experimentando poco a poco y con mayor intensidad.

Recuerden lo que está escrito: si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos. También esto habla de exclusividad. O sea, si no soportas la disciplina no hay forma que puedas sentirte como hijo de Dios en tu interior. Porque dice el versículo 6: Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Así que, ¿quieres sentirte como hijo de Dios? Soporta la disciplina, sé disciplinado en la fe y que la fe tenga su obra completa. ¿Deseas ser tratado como hijo de Dios? Soporta la disciplina.

De esto nos habla el apóstol Pedro: …mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. (2 Pedro 1:3-8).

Así que, soportar implica que tiene que escoger primeramente a Jesús antes de cualquier otra cosa, antes que cualquier familiar, antes que cualquier situación. Implica que tienes que amar más a Jesús que al mundo. Implica que cuando tienes que decidir en una encrucijada, siempre escoges por Jesús. Soportar implica que uno es capaz de realizar sacrificios y trabajos por la iglesia de Dios. Soportar implica que muchas veces debes recibir vituperios y oprobios porque estás dedicándote a la obra del Señor. Soportar la disciplina implica seguir las instrucciones del pastor en todos los puntos que sea necesario para cuidar su alma. Soportar la disciplina implica buscar a Jesús aun en las dificultades y en los momentos apurados. Soportar la disciplina es seguir y buscar a Jesús también en la tranquilidad, cuando el mar está sosegado.

También la disciplina en el Señor Jesús significa: leer la Biblia todos los días por lo menos 3-5 capítulos, también disciplina es orar todas las mañanas antes de cualquier actividad por lo menos 30 minutos a una hora, también disciplina es participar de un estudio bíblico semanal, también disciplina es salir a evangelizar una vez a la semana, también disciplina es no faltar a por lo menos dos cultos por semana y jamás faltar al culto del domingo.

Y todas estas cosas son obligatorias, si es que crees que Jesús es tu Dios.

Produce fruto apacible

Muchos se preguntan si realmente un creyente tiene que vivir de esta forma, si siempre tiene que soportar la disciplina, si tiene que batallar todos los días por su fe. Por eso dice el versículo 11: es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Es por eso que nos preguntamos al final de este año, ustedes han sido sometidos a duras disciplinas, tuvieron que trabajar en los ministerios del Señor en condiciones difíciles, llevar sobrecargas. Al final del día uno se preguntaba si había que creer a Jesús aun en estas condiciones extremas, yo les respondo que ¡sí: vale la pena! ¿Y ustedes qué dicen? Porque uno tiene como recompensa el sentirse como hijo de Dios, tienen seguridad, sienten el respaldo, saben que el Señor les escucha, y que él les defiende.

Y solamente en estas condiciones extremas y en el apuro de tu vida, puedes realmente comprobar que tu fe es más puro y precioso que el oro. Que tu fe es verdadero. Cuando Dios te pone en el corazón esta certeza de que eres su hijo; todo, todo esfuerzo es recompensado.

Por eso tantas veces les he dicho y repetido sin cansancio, sigan ustedes conmigo y en esta iglesia, y verán cosas grandes, ustedes experimentarán cosas nunca vistas, en cosas nuevas, y ustedes serán elevados tanto en la fe que al final serán objeto de envidia. Varias veces les he dicho que ustedes, con el discipulado y las experiencias que tienen, sus ganas para servir al Señor Jesús, ustedes hoy valen más que mil miembros.

Solamente aquel hijo que es llevado al extremo del esfuerzo, del cansancio, del hambre, del sueño y de su fe por medio de la disciplina, necesita ser consolado por el Padre, porque el Señor ve que su hijo necesita ser alentado, que precisa de nuevas fuerzas y poderes del Espíritu Santo, que necesita nuevos conocimientos para seguir batallando para vencer. En cambio, a sus otros hijos que no luchan ni se cansan no necesitan sino el pan de cada día.

Conclusión:

Para ver todo crecimiento, tiene que existir un punto de comparación, ustedes mismo saben en qué situación estaban antes, y las obras que tenían. Mas las cosas que ustedes experimentaron son únicos. Y tengo seguridad en su fe, y yo sé cuánto puedo confiar en ustedes.

Ahora se dan cuenta por qué todos los ministerios deben ser llevados por personas discipuladas. Porque solamente los disciplinados por medio de Dios y en su Palabra, pueden servir a Jesús correctamente y por muchos años. Hoy las iglesias que no disciplinan a sus miembros para toda buena obra, tendrán muchos problemas, porque sus miembros trabajarán solamente por impulsos, por cortos períodos de tiempo y no luchará contra las adversidades.

Algunas personas, cuando escucha que Dios al que ama disciplina, siempre lo interpreta como un castigo. Pero es más amplio que eso, se trata de una forma de entrenamiento a una nueva condición de vida, y esto es natural porque tienes una nueva identidad en Cristo. Porque sin tomar este cambio en forma organizada y disciplinada, jamás una persona será apto en toda buena obra. Y el ejemplo lo da Jesús cuando disciplina a sus discípulos, e incluye enseñanza, ejemplos de vida, de oración, de sabiduría, de interpretación de la Palabra, de evangelización, etc.

Sé firme, que las malas costumbres no inunden tu vida y te ahogue. Recuerda que nadie puede tener un mejor método de enseñanza al creyente que el utilizado por el propio Jesús.

Que Dios te Bendiga.

 

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Última modificación: 31 de diciembre de 2004